domingo, 30 de diciembre de 2012

LA CULPA cap.11


-¡Y vo’ no sabi que antes de entrar a alguna parte se toca la puerta primero! Sale de aquí será mejor.
Dijo doña Sara empujando a la Graciela fuera de la habitación en la que se encontraban.
-Usted no se meta na’ señora, estoy hablando con la Pepa…ya po respóndeme lo que te pregunte.
-Graciela tu escuchaste mal, yo…
-No me vengai’ con gueavas, yo no soy hueona, escuche clarito que estabai diciendo que la Simona es hija del Octavio.
En ese momento doña Sara se sentó al lado de la Natasha, le tomo las manos y dijo.
-Mijita…llego la hora de que se destape toda la cochina’ que hicieron con usted y el Octavio…Graciela, ven pa’ acá, siéntate aquí al lado de la Pepa.
Graciela se sentó en la cama y doña Sara cerro la puerta cuando Graciela se sentó a su lado, Natasha la tomo de las manos y comenzó a contar su historia.

-Lo que te voy a contar es muy doloroso para mi…el Octavio es mi hermano, somos hijos del mismo padre…
Dijo mirando la colcha de colores que cubría la cama. Graciela le tomo la cara con su mano derecha y le dijo.
-Pero como, si también dijiste que el era el padre de la Simona.
-Si el es el padre, hace casi nueve años, cuando éramos unos niños, el me violo…los dos teníamos trece años…mi madre era la amante del padre de Octavio desde antes que el se casara, de esa relación nació mi hermana, la María José, luego el se caso con la madre del Octavio y mi madre se embarazo de mi y a su vez la madre de Octavio se embarazo de el, nacimos con unos meses de diferencia, mi madre murió en el parto, así que a mi hermana y a mi, nos crió una mujer a la que nuestro “padre” le pagaba por hacerlo.
Dijo haciendo el gesto de unas comillas con los dedos y continúo con su relato.
-En ese tiempo, el era el alcalde de este pueblo, así que nadie podía saber que el tenia dos “huachas”, a los catorce años, mi hermana se vino desde Santiago a este pueblo para que el le diera dinero y vivir con el en su casa, ella quería vivir como una reina “no seai hueona, nosotras también somos sus hijas”, yo nunca quise acercarme a el pero circunstancias de la vida también me trajeron a este pueblo, cuando llegue, mí  hermana vivía en un departamento, sola, el padre de Octavio le daba una mesada y le pagaba el arriendo del departamento y sus gastos, así ella mantenía en secreto que era su hija, ya en ese tiempo ella pololeaba con Pablo, que era hijo de un importante empresario que había en esta zona, el era el típico “hijito de papa”, el siempre siempre hacia lo que quería y mi hermana lo satisfacía en todo, en su departamento hacían orgías y consumían toda clase de drogas, yo estuve viviendo con mi hermana por un tiempo, pero nunca me involucre en nada de eso, así que un día decidí acercarme a don José Patricio, mi padre, le conté todo lo que hacia mi hermana y el decidió que me fuera a estudiar a un internado, un fin de semana en el que salí, fui a visitar a mi hermana, ella y su pololo iban saliendo a celebrar el cumpleaños de el, me invitaron a ir con ellos y yo acepte, llegamos a una cabaña cerca del lago, cuando entramos prendieron un pito de marihuana, fume unas pitiadas, me ofrecieron una cerveza y yo acepte, bebí un sorbo grande porque tenia la boca sumamente seca y me senté en un sillón que había en una esquina de la cabaña, de pronto se abrió la puerta y entro el Moisés, quien era un amigo de mi hermana y su pololo y con el venia un niño, el niño mas hermoso que yo había visto en mi vida.
De pronto Graciela la interrumpió y le dijo.
-Ese niño era el Octavio…
-Así es, era el Octavio.
 -¡Miren a quien me encontré!
 Dijo Moisés, indicándolo, el Pablo le paso una cerveza y el Octavio se la bebió de un sorbo, todos lo aplaudieron y el los miro con una cara de orgullo y fumo del pito de marihuana.
-¿Te gusto el minito que llego?, esta rico…
Me dijo mi hermana y yo embobada le respondí.
-Es súper lindo…
Sin dejar de mirar al Octavio.
-El es nuestro “hermanito”, el es el Octavio.
Al oír esas palabras quede paralizada, me sentí sucia al darme cuenta que me había gustado mi hermano…yo sabia de su existencia pero no lo conocía…agarre mi cerveza y me la tome al “seco”, me sentí muy mal así que salí a vomitar fuera de la cabaña, cuando entre vi que todos estaban desnudos, el Moisés tocaba y besaba a mi hermana, mientras el Pablo jalaba cocaína, el le ofreció una línea de coca al Octavio y yo me quede mirando como el la inhalaba, en ese momento apareció el Pablo por detrás de mi y comenzó a arrancarme la ropa, yo me paralice, estaba completamente desnuda, me tape con las manos y el Pablo trato de sacármelas para tocarme mi vagina, al no lograrlo me pego una cachetada que me dejo aturdida y quede sentada en un rincón, hay vi que la María José tocaba al Octavio, el se reía, pero se notaba en sus ojos que estaba asustado, el Pablo tomo a mi hermana y comenzaron a tener sexo arriba de la mesa mientras el se besaba con el Moisés, al mirar hacia mi izquierda, vi que el Octavio estaba sentado con la cabeza entre sus rodillas y lloraba, el Pablo también lo noto, fue hacia el, lo agarro a garabatos, luego se dirigió hacia donde estaba yo y me agarro fuertemente del brazo y me dijo.
-¿Y vo’ también estai’ llorando?...yo pensé que también erai “guena” pal pico, igual que tu hermana.
Se chupo el dedo índice y me lo metió en la vagina, yo di un grito y el me arrojo a los pies del Octavio y le dijo.
-Métesela, maricón, pa’ que esta “putita” llore con ganas.
El Octavio se negó, trato de arrancar pero entre el Moisés y mi hermana lo agarraron, el Pablo lo patio y lo escupió, luego lo arrojo sobre mi, los dos nos miramos a los ojos mientras los demás gritaban “métesela, métesela”, yo le suplique a mi hermana que me ayudara ella se me acerco y me dijo al oído.
-No te voy a ayudar...acaso no te gusto cagarme conchetumare contándole lo que hacia al “papa”…así que cagaste no ma’ hueona…
Y se comenzó a reír junto a todos los demás, el Octavio me miro desconcertado y se puso a reír como un loco…me penetro y comenzó a frotarse fuertemente sobre mi, yo gritaba, le suplicaba que parara, pero el no lo hacia y los demás lo alentaban a que siguiera, el comenzó a moverse mas rápido, yo di un grito y me fui a negro…cuando desperté estaba en un hospital y de hay me arranque, después supe que estaba embarazada…y que la guagua era de mi hermano, me iba a hacer un aborto, pero luego lo pensé y decidí que no y no me arrepiento la Simona es mi razón de vivir. Tiempo después supe que todo era un plan de la madre de Octavio, ella les pago a mi hermana y a los demás para que hiciera esa fiesta y hay hacer lo que hicieron con el Octavio y conmigo…..así ella mataba dos pájaros de un tiro, ambos desaparecíamos y ella se quedaba con todo el dinero de su esposo.
-No se que decirte “guachita”.
Dijo la Graciela, sé abrazon y juntas comenzaron a llorar.

Cuando iba llegando a mi casa divise a mi madre hablando por su celular, al llegar a su auto apareció un hombre que no reconocí, ella cortó, hablaron algo y luego subieron a su auto juntos.

-Irene por favor tu no puedes terminar conmigo…yo he hecho todo lo que tu me has pedido, ¡incluso mate a mi mejor amigo por ti!
-A tu amante querrás decir…
-¡Tu sabes que eso no es verdad!...por favor, yo te amo…esta vez lo hare bien yo me encargo de la María José si llega a aparecer.
-¡Ya no lo hiciste antes, menos lo vas a hacer ahora!…si hubieras hecho todo bien años atrás, ahora no estaría pasando esto…el Octavio estaría internado en un psiquiátrico y esa “huacha” estaría muerta y no te preocupes esa maraca es capaz de lo que sea por plata.
-Pero eso no es mi culpa...como yo iba a saber  que él no recordaría lo que pasó y de que Natasha sobreviviera.
-Tienes razón,  en eso salio a mi, fuerte como su madre, es en lo único que estoy orgullosa de el sea mi hijo.
Paro el auto, sacó el seguro de la puerta del copiloto y le indico a Pablo que se bajara.
-Bájate y no me vuelvas a buscar ya no quiero saber de ti… andate.
-Por favor mi amor, no me trates así
El trato de besarla, pero ella lo rechazo y lo empujo, abrió la puerta y se bajo del auto, prendió un cigarrillo blanco, largo y mentolado, atrás de ella se bajo Pablo y la tomo por el brazo.
-Tú no me puedes dejar Irene.
Le dijo desesperado.
-Tu ya no me sirves…le deberías haber hecho caso al “maraco” del Moisés y haberte ido con el… ¡si ya ni como hombre me sirves!
Y le arrojó el cigarrillo a la cara;  le pasó diez mil pesos y le dijo.
-Hay tienes para que te emborraches…ahora que ya no tienes a tu amor para que te de tomar…
Y se dio media vuelta para subirse al auto nuevamente, Pablo se puso por delante de ella y le dijo.
-Tú me prometiste que dejarías a tu esposo para que estuviéramos juntos…
Ella lo miro a los ojos y le dijo.
-¿Y tú te lo creíste?...yo estoy separada de José Patricio hace años ya tu para mi no eres nadie ni nada.
El cerró los ojos y derramó unas lagrimas, empuño sus puños y le pego un combo, ella cayó sobre el capó del auto.
-Así que no sirvo para nada, te voy a hacer gozar como la perra que eres.
 Bajo su falda, rompió sus calzones y la penetro por el ano, mientras lo hacia la tomo por el cabello y le dijo al oído.
-¿Te gusta como te lo meto…perra culia’?
Luego le dio vuelta la cara y le escupió dentro de la boca y le azoto la cara contra el auto, cuando termino se guardo los calzones en su bolsillo y le dijo.
-Me llevo un recuerdo tuyo…
La beso en los labios y se fue dejándola tirada en medio del camino.




jueves, 27 de diciembre de 2012

LA CULPA cap.10


-¡Suéltame!... creis que después de lo que pasó puedes aparecer esperando que te perdone.
-Yo sé que lo que hice no tiene perdón, pero estoy aquí para que toda la verdad salga a la luz y esa mujer pague por lo que hizo.
-¿Y lo que tu me hiciste a mi acaso eso…?
Doña Sara hizo callar a Natasha antes de que escucharan Graciela y Berenice que venían caminando junto a la Simona por el pasillo de la casa hacia donde se encontraban ellas.
-Cállese mijita, que hay viene estas otras y pueden escuchar algo…
-Oiga señora, fíjese que esta cabra chica es ma’ diabla...va’ hay visita, ¿y esta quien es?
Dijo Graciela mirando a la recién llegada.
-¿¡Qué te importa a vo’ Graciela!?, ¡tan metía que te han de ver!…ella esta perdida y anda en busca de una dirección…
-Ahhh!!!...se nota que no es na’ de acá, por la pinta digo yo…
-Ya cállate mejor será y acompáñenme a comprar; ya Berenice, agarra a la niña y tu Graciela tráeme la cartera que esta encima de esa silla y vamos saliendo…ya señora aquí la dejo con la Pepa, ella es mi mano derecha, ella le va a indicar en donde queda la dirección que busca.
-Cagaste Berenice, la ‘eñora te cambio por ser wena pal’ copete…jajaja!
-¡Que soy mal habla!...y eso que soy mi amiga hueona…
-Cállese el parcito y vamos saliendo.
Dijo Doña Sara mientras cerraba la puerta detrás de ella. Natasha y Maria José se sentaron en el living de la “casona”.
-Yo no sé que viniste hacer acá…
-Vine a contar toda la verdad, voy a hacer pagar a esa mujer
-¿A esa mujer? ...y lo que me hiciste tu; tú Maria José…junto con los demás obligaron al Octavio a violarme… ¡sabiendo que el era nuestro hermano!
-Es que yo estaba tan enamorada del Pablo que hacia todo lo que el quería hasta que me…
-¿Hasta que te dejo botada por la señora Irene?...tu a eso volviste, quieres contar la verdad para vengarte de ella por quitarte al Pablo.
-Yo vengo para que esa mujer pague y nos de lo que nos corresponde por derecho
-Tú sigues igual, no has cambiado nada.
-Por supuesto que he cambiado, ahora tengo mundo, tengo como defendernos de esos hueones, dame una oportunidad, yo te puedo ayudar.
-¿Y porque debería darte yo una oportunidad? … a mi no me dieron esa oportunidad, tu y tus amigos hicieron que mi propio hermano me violara, ¿viste a esa niña que salio con las chiquillas?...esa es mi hija, mía y de mi hermano.
-No lo sabía…
- Si en algo quieres ayudarme, no cuentes nada de lo que sucedió aquel día…hazlo por mi hija, el Octavio no sabe que ella existe, ni su madre tampoco y yo no quiero que se enteren.
-Yo no puedo hacer eso, la verdad se tiene que saber…esa mujer tiene que pagar.
-Aun eres esa puta egoísta que siempre fuiste…ahora quiero que te vayas y no me busques más.
Natasha se paró del sillón y abrió la puerta para que Maria José saliera de la “casona”, antes de salir por el por el umbral de la puerta, miro a Natasha y dijo
-Si tu así lo quieres…yo igual voy a hablar con Octavio; no le voy a decir que tuvo una hija contigo, quizás con eso me puedas perdonar aunque sea un poco… también quiero que sepas que estoy arrepentida por lo que hice y que en verdad ahora podría haber cambiado nuestra vida…pero si tu no lo quieres así, yo voy a hacer todo lo posible para conseguir lo que siempre nos ha pertenecido como hijas del Senador.
-Andate y déjame sola, no quiero volver a verte nunca más en mi vida…
Cuando María José salio, Natasha cerró la puerta de un golpe y se tiro al  piso a llorar 

Yo estaba comprando en el supermercado que estaba en el centro del pueblo, cuando de pronto una pelota me golpeo en una pierna y escuche una voz muy dulce que dijo.
-Perdón…fue sin querer.
Cuando me di vuelta, vi a una niña hermosa, con una cabellera larga color castaña clara y unos ojos grandes de color violeta.
-No te preocupes, no me dolió, toma aquí esta tu pelota…
Ella se acercó, la tomo con sus manos, me sonrío y me dijo

-Me llamo Simona  ¿y tu como te llamas?
-Mucho gusto Simona…mi nombre es Octavio.
Y estire mi mano, ella la tomo y se rió; en ese momento apareció la Graciela con la Berenice y nos vieron hablando, la Graciela se acercó a saludarme

-¡Hola po!... ¿y tu que andai haciendo por aquí?
-Comprando…
-Ella es la niña de la que te hable.
-Si ya nos presentamos ¿cierto Simona?
-Viste que es mas linda la cabra chica…
Dijo la Graciela mientras le desordenaba el pelo a la niña.
-El igual es lindo… ¿es tu pololo Graciela?
Le preguntó Simona.
-Si, es mi polola ¿verdad Graciela?
Conteste yo rápidamente…así que al igual que mi padre me enamore de una “puta” y estaba dispuesto a luchar por ese amor.
-Si esa es una proposición, si es mi pololo.
Yo me sonreí y ella se lanzó a mis brazos y nos besamos en los labios; la Simona nos abrazó a ambos de las piernas, en ese momento apareció doña Sara, se llevo las dos manos a la cabeza, tomo a la Simona del brazo y la alejo de mi lado.
-Berenice, ándate con la niña y me esperan en el auto.
-Pero señora, todavía no terminamos de comprar, yo me tengo que comprar unas “ladysan”, no ve que ando con el “periodo”.
Le dijo la Berenice un poco avergonzada al oído a Doña Sara. Ella la miro y le dijo
-¡Como podis ser tan tontona niña! , ya anda a sacar esas “leseras” y me esperan en el auto con la niña
La Berenice tomó de la mano a la Simona, ella le soltó la mano y me dio un beso en la mejilla y yo le respondí con un tierno abrazo y me dijo
-Chao Octavio, cuando nos veamos denuevo te voy a regalar un dibujo que voy a hacer de ti.
-Muchas gracias Simona, pórtate bien y luego te voy a ir a ver a tu casa
La Berenice la tomo en sus brazos y salieron del supermercado, doña Sara se quedo junto a nosotros y le dijo a la Graciela.

-Pensé que te había quedado claro a ti Graciela, te dije que no quería ver a este cabro cerca de nosotros y vo’ lo primero que hacis es juntarte con el y trai a la niña ma’ encima…
-No señora…si nos encontramos de casualidad no ma’
-Es verdad yo estaba parado acá cuando me golpeo una pelota en la pierna y era la Simona que jugaba con ella.
Ella miro hacia el cielo asombrada, balbució unas palabras que no logre entender y tomo a la Graciela del brazo y le dijo.
-Ya, vayámonos Graciela.
-No señora, no me voy na’, el Octavio es mi pololo y me voy a quedar aquí con el así que váyase no ma’…
-¿Como que pololo?...las putas no tenemos pololos niña…
-Esta puta si…y soy yo y ni usted ni nadie nos va a impedir vernos.
-Sabis que ma’…me voy y vo’ cabrita hace lo que querai, yo ya te advertí, mas no puedo hacer.
Yo la mire y le dije desafiante.
-Quiero que me diga porque le dijo a la Graciela que mi familia era peligrosa.
Ella puso su mano derecha sobre mi hombro y me dijo.
-Mira cabrito, yo sé que vo’ no soy na’ malo y no quiero que pensis que yo te quiero fregar, pero no me preguntis esas cosas a mi…pregúntale a tu familia.
-¿Y que tiene que ver mi familia acá?…yo sé que usted sabe algo y quiero que me lo diga ahora
-Todo a su tiempo cabrito, todo a su tiempo…
Se dio media vuelta y se fue, la Graciela me miro y me dijo.
-¡Viste que yo tenia razón!...esta vieja algo sabe; yo no soy na’ hueona Octavio, me voy pa’ que me aclare todo, esta noche vamos a saber lo que oculta esta señora.
-Vamos juntos entonces…
-No, tu andate pa’ tu casa…yo te llamo apenas sepa algo
Nos despedimos con un beso en los labios, ella tomo un taxi y se dirigió a la “casona” y yo a la mía.

Apenas doña Sara llegó a la “casona morada”, fue a hablar con Natasha.
-Mijita por dios, no sabe lo que acaba de pasar… ¡el Octavio y la Simoncita se conocieron!
-¡Que me esta diciendo!, ¿pero como?
-¡En el super!…la niña estaba jugando con una pelota, la tiro y justo le llegó al Octavio que andaba comprando…y los hubieras visto ¡parecían que se conocían de toda la vida!...esa es la sangre mijita, ¡si la sangre tira!
-Señora Sara, primero aparece mi hermana y quiere contarle toda la verdad al Octavio de lo que pasó ese día y ahora el se encuentra con la Simona…si el llega a saber que la Simona es su hija yo no sé que va a pasar…
-¿Que estai diciendo Pepa? ¿Cómo que la Simona es hija del Octavio?
Era la voz de Graciela que había escuchado la conversación entre la Natasha y doña Sara.




miércoles, 26 de diciembre de 2012

LA CULPA cap.9


Mi viejo hacia rato que no iba a nuestra casa, yo la verdad no lo extrañaba, el ya tenia su vida en Valparaiso  junto a la Silvana, ella la verdad no me caía mal, la molestaba por molestarla, igual yo entendía a mi viejo, el convivir con una persona como mi madre era sumamente difícil, ella siempre quería tener el control por sobre los demás, la rabia que sentía hacia el era porque no me había llevado con el cuando se fue y me había dejado viviendo con mi madre…la nana Rosa era bien cercana con el, también había sido su nana cuando el era un niño y ese día cuando llegue a mi casa ella lo había ido a ver a Valparaiso.

-¡Pero que gusto nanita verla por acá!
-Como esta Patito, usted es bien ingrato, mírenlo… ¡yo vieja como estoy tengo que pegarme el viaje a verlo!
-Pero tú sabes que trato de ver lo menos posible a la Irene…
-Y al Octavito su hijo, también…
-Nanita por favor, el no quiere nada conmigo y yo la verdad cada vez que lo veo siento una tristeza inmensa al ver en lo que se ha convertido…
-El niño necesita de su ayuda, el otro día estuvimos hablando.
-¿Y  de que?
-Tu sabes de que, el cree que fue un sueño que tuvo y anduvo buscando al Moisés para hablar con el.
-Si algo me dijo Irene, la ultima vez que estuvieron acá ¿y logro comunicarse con el?
-No, al Moisés lo mataron…
-¡Que!... ¿y cuando fue eso?
-Hace unos días atrás, dicen que lo asaltaron, pero yo creo que la señora tiene algo que ver y no me extrañaría que también tuviera que ver con la muerte de la señora Marta.
-Pero nanita…te creo que tuviera que ver en la muerte de Moisés, pero en la de la señora Marta…ella era su madre y siempre la apoyo en sus decisiones.
-La señora Irene es una mujer mala!...y si tiene razón en lo de que la señora Marta la apoyo en todo, pero días antes de su muerte, ella me comento que estaba muy arrepentida de callarle la verdad a su nieto y quería contarle toda la verdad al Octavio, así  que tu deberías ir a hablar con tu hijo, el te necesita, imagínate se entera por otra persona que lo que el cree fue un sueño, en realidad paso y que sus padres le ocultaron toda la verdad por vergüenza y para cuidar su posición social y política!
-Voy a hablar con Irene para que…
-¡Usted no va na’ hablar con la ella!...de una vez por todas sea hombrecito y enfrente los problemas usted sólito  ta’ gueno ya...yo no lo críe pa’ que fuera un polleruo’, ella es mala y estoy segura que le haría algo malo al niño si se entera lo que paso con Natasha.
-Pero “nanita”, yo aun no puedo mirar a la cara al Octavio…
-Lo va a tener que hacer no ma’… ¿y su mujer donde esta?
-Salio…y no se a que hora va a volver, la esperamos y nos vamos, ¿te parece?
-No, usted la llama y le avisa que nos vamos al pueblo y si ella quiere acompañarlo, la esperamos haya.
Mi padre la llamo para avisarle, pero ella no le contesto.
-No me contesta, me manda al buzón de voz
-Ya vamosnos entonces, su hijo es mas importante que su mujer.
-Vamos entonces.
Y salieron de la casa rumbo al pueblo a destapar toda la verdad.

De pronto suena el celular de Pablo, la contesta y una voz le dice
-Pablo…tanto tiempo… ¿acaso ya me olvidaste?
-¿María José?...pero como sabes mi numero, ¿de donde lo sacaste?
-Eso no importa, te llamo porque supe que había muerto el Moisés ¿fue ella verdad?...fue Irene.
-Claro que no…ella no seria capaz.
-Por favor Pablo, los dos sabemos muy bien de lo que es capaz esa mujer.
-No, ella no tiene nada que ver…ella y yo volvimos y ahora vamos a estar juntos para toda la vida.
-Como puedes ser tan estúpido esa no quiere a nadie, ni siquiera a su propio hijo o acaso se te olvido lo que le hizo…
-No quiero hablar de eso…yo ya lo olvide.
-Pero yo no, así que dile a tu amor que le voy a contar toda la verdad al Octavio y denunciarla por la muerte de Moisés, supe que el la estaba chantajeando, quizás por eso lo mató…
-Ella no lo mató… ¡yo lo mate!
-La verdad no me importa quien haya sido, igual me voy a cagar a esa conchadesumadre, así que dile que luego voy a llegar por el pueblo a hablar con su hijito.
-Si tú llegas a aparecer por acá, te mato…
-Así…trata de hacerme algo, y una carta le va a llegar al Octavio y a la policía en donde esta escrita toda la verdad y donde hay pruebas de lo que esa mujer hizo en contra de su hijo, o acaso creíste que seguía igual de hueona como cuando estaba contigo y tu hacías lo que querías conmigo, así que dile a esa perra de la Irene que antes de navidad va a tener noticias mías…chao.
Y corto el teléfono, inmediatamente Pablo llamó mi madre para contarle lo que había sucedido con María José.

-Aló amor, tengo que…
-Acaso no entiendes, ¡te dije que no me llamaras!
-Por favor escúchame, tengo algo importante que decirte…me llamo la María José
-¡Que!...no me habías dicho que esa puta asquerosa había desaparecido y que nadie sabia en donde estaba.
-Si pero, no se como se consigo mi numero y me dijo que iba a contarle todo al Octavio…
-Bueno entonces encárgate de ella también
-Lo siento mi amor, pero no puedo, dijo que si algo le pasaba, la policía y el Octavio recibirían una carta en donde aparecían pruebas de lo que paso años atrás
-Esa puta no me va a cagar todo lo que he logrado estos años…todo esto es por tu culpa, ¡me dijiste que ella no iba a volver, ya no quiero saber mas de ti!
-Pero amor por favor yo he hecho todo lo que me has pedido…
En ese instante mi madre tiro el celular contra la pared y botó todo lo que tenia sobre el escritorio, Lucia, su secretaria, entro a la oficina para ver lo que sucedía.
-¡Señora Irene que le pasa! ¿esta bien?
Al verla ella se calmo enseguida, se arreglo los cabellos que se le habían desordenado y dijo
-Si, no es nada, es que Octavio me saca de quicio, no aguante más y me desahogue.
-Ese niño, siempre haciendo leseras…
-Así es… yo ahora voy a salir a arreglar los problemas en los que se mete mi hijo, tu arregla todo acá mientras yo no estoy.
-Si señora, no se preocupe vaya tranquila
-Ah! Si alguien me llama, dile que me llame al número que te voy a dejar escrito en tu escritorio.
Y salio rumbo a la casa.


-Ya mijita no se preocupe mas, pasando las fiestas nos vamos a ir del pueblo, ya queda unos días no ma’
-Señora Sara, usted ha sido tan buena conmigo, yo no se como agradecerle todo lo que ha hecho por mi.
-No te preocupis de leseras cabra…no tenis na’ que agradecer niña, anda a buscar a la niña que esta con esas dos tontonas colgando ropa, yo las espero afuera pa que vayamos al super.
Cuando la Señora Sara abrió la puerta, estaba la Maria José parada en el umbral de la puerta.
-Buenos días
-Buenos días, ¿se le ofrece algo?
-Si ando buscando a la Natasha… ¿se encontrara aquí?
-Aquí no hay nadie con ese nombre, así que le voy a pedir que se vaya por favor, mire que voy saliendo…
Justo en ese momento apareció la “Pepa”, María José la vio y la reconoció.
-Natasha!
-¿María José?...que haces aquí…
Dijo mirándola con temor e incredibilidad, ya no era esa muchacha que ella había dejado de ver hacia ya casi nueve años, ahora era una mujer, se veía muy elegante, su cara era distinta.
-Hermana por favor perdóname…
Le dijo abrazándole las piernas y arrojándose a sus pies.





miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA CULPA cap. 8



Yo aun no me puedo comunicar con la Graciela, ya no aguanto mas la incertidumbre de no saber nada de la colorina, también el porque me tienen prohibido la entrada a “la casona  morada”,  echo de menos a la Graciela…creo que me he enamorado de ella…tomo una botella de whisky de mi casa y subo a mi auto, manejo hasta que anochece, llego hasta un mirador, pongo el disco “LA CULPA” de Los Bunkers, bajo del auto con mi botella de Jack Danield’s en la mano y me siento sobre el capo de mi jeep a mirar las luces del pueblo y las estrellas , me “tomo” un par de pastillas acompañadas de un sorbo de copete y pienso…


Ya habían pasado los días que Moisés le había dado de plazo a mi madre para que le entregara los 100 millones de pesos en efectivos, así que acordaron encontrarse en el bar de el después de la medianoche.
-Aquí esta el dinero…
- Muchas gracias ¿te quieres servir algo?
-No gracias.
Moisés tomo el maletín que contenía el dinero y lo guardo sin abrirlo.
-¿Y no lo vas a contar?
-No, se que cumples tu palabra; al menos algo bueno tienes… ¿estas segura que no quieres beber nada?
-No, mientras menos tiempo este en este lugar, mejor.
-Pero yo si quiero celebrar.
Saco una botella de champagne, y se sirvió una copa, la alzo y dijo
-En algo te pude ganar, se que cuando Pablo ya no te sirva, lo volverás a abandonar y allí estaré yo para apoyarlo, tal cual como lo he hecho toda la vida.
-Yo no estaría tan seguro.
Le dijo mi madre, de pronto apareció Pablo con una pistola en la mano apuntando hacia  Moisés.
-Perdóname… pero ni tu, ni nadie me separara de Irene
Y  disparó 5 veces, Moisés cayo al piso, mi madre se acerco a Pablo y le dijo
-Sabía que no me ibas a fallar.
Y lo besó en los labios.
-Ahora saca el dinero de la registradora para que cuando encuentren a este infeliz la policía crea que fue un robo.
Pablo dejo la pistola sobre el mesón del bar y saco el dinero de la maquina, mi madre tomo el maletín y la pistola, miro a Moisés quien se desangraba en el piso y le dijo
-Y ahora quien va a celebrar…
Y le dio un balazo en la frente. Salio del bar mientras Pablo se arrodilló a cerrarle los ojos a Moisés.

Ya por la mañana, escuche que la nanita Rosa, hablaba con mi madre sobre un asalto que había ocurrido la noche anterior.
-Señora en el "super" estaban hablando que anoche hubo un asalto en el bar de ese chiquillo que era amigo del niño cuando era chico…el Moisés, le pegaron no se cuantos balazos y lo mataron fíjese.
Dijo “la nanita”, mientra se tomaba la cara con ambas manos.
-¡No te lo puedo creer! ...pero que desgracia, llama a la florería, encarga una corona y que la manden al lugar en donde lo van a velar.
-¿Señora quiere que le avise al Octavito?
-Y porque, ellos ya no eran amigos...hace años que no se veían, no creo que le importe que se haya muerto Moisés…
-¿Que dijiste mama?; ¿como que se murió el Moisés?...pero cuando paso
-Anoche, ¡pero a ti que te importa!...hace años que no tenían relación, no se porque te importa tanto…además no era mas que un “ maricón”, alcohólico y drogadicto, no le va hacer falta a nadie, un degenerado menos en este mundo.
-¿y donde fue?
-En ese bar de mala muerte que tenia en el otro pueblo.

Me dirigí al bar haber si podía averiguar algo. Mientras la nana Rosa y mi madre se quedaron en mi casa.
-Señora, el otro día  el niño me contó que soñó con lo que paso aquel día…
- No se de lo que me estas hablando… andate a preparar la comida y has lo que te mande
-Pero señora, si el niño llega a recordar todo…no me quiero ni’ imaginar lo que le podría pasar ya sabe como es de inestable…
-Sabes que Rosa, lo mejor que le podría pasar con tu “niñito” seria desaparecer de mi vida…
-Pero señora Irene; como dice eso...esta hablando de su hijo, ¡sangre de su sangre!
-Cállate…tu aquí solo eres la empleada…si estas en esta casa todavía es porque José Patricio lo impuso así que cuida lo que le dices a Octavio, mira que yo soy capaz de hacer de todo para que la verdad no se sepa, entendiste.
-Si, señora.
Dijo mi “nanita” asintiendo con la cabeza y se retiro del comedor hacia la cocina.

Cuando llegue al bar, estaba lleno de policías, también estaba lleno de “curaitos” que habían quedado “huérfanos”, sin un lugar en donde ahogar sus penas, de pronto alguien me saludo y me ofreció un cigarrillo, al darme vuelta era el Pablo.

-Dicen que fueron unos “gallos” que no eran de acá, lo asaltaron, el se resistió y entonces le pegaron los “tunazos”.
-Todavía no lo creo, nunca pude hablar con el…
-Quizás yo lo pueda ayudar…
-No me puedes ayudar, pero si me puedes escuchar, ¿te tomariai’ unas chelas conmigo?
-¡Por supuesto po’ patrón!
Compramos unas cervezas y nos fuimos al río, nos sentamos debajo de un sauce, prendí un “pito” de marihuana, le ofrecí y el acepto, mientras fumaba le pregunte su nombre.
-¿Como te llamai’?
-No tengo nombre, yo ya no soy nadie así que mi nombre no importa…
-Como que no importa... ¿eres persona o no?; si hasta los animales tienen nombres, como no vas a tener uno tú.
-Tiene razón patroncito…mi nombre es Gonzalo
-Un gusto Gonzalo y no quiero que me digas mas patroncito…dime Octavio.
Y le di la mano, el me apretó fuerte y me entrego el “pito” y me dijo riendo
-Hacia’ rato que no fumaba de esta lesera…
Me reí y dije
-Salud entonces po’ Gonzalo… ¿tu me dijiste que habías conocido a mi y a mi madre años atrás?
-Claro cuando usted tenia unos 12 años…
-Y conociste a la Maria José?
-Si, algo me recuerdo de ella…
-¿Y sabis’ que habrá pasado con ella?
-No, ella solo desapareció del pueblo de un día pa’ otro
-¿Y al Pablo también lo conociste?
-También…
-Ese conchadesumadre…no sabes cuanto lo odio…
-¿Y porque tanto odio contra el?
-Porque ese hueón siempre fue un desgraciado conmigo, golpeándome, burlándose de mí, creyéndose mejor que los demás…
-Tiene la razón…así no ma’ era el…
-¿Y el nombre Natasha te suena?
-No; nunca lo he escuchado en mi vida.
De pronto comenzó a sonar mi celular; era la Graciela., me paré  para contestarle y camine un poco mas haya.
-Alo “guachito”, ¿Dónde estai?
-Acá en el río…
-Voy pa’lla, te tengo noticias…
-Ven, te espero entonces
Cuando corte el celular y me di vuelta, Pablo se estaba mojando la cara en el río.
-Era una amiga, viene para acá
-Yo me voy entonces…pa’ que estén solos
-No quédate, tomémonos otra chela.
-No se preocupe, yo tengo cosas que hacer…
Me dio la mano y se fue, unos pasos mas haya se dio vuelta y me dijo
-Octavio, no se acuerde de mas cosas malas y no guarde tanto rencor en su corazón…hace mal y usted es una persona buena…
Y  desapareció por el camino de tierra.
Me estaba bañando en el río cuando apareció la Graciela, me silbo “ tirándome el churro”.
-¡¡¡Mijito rico…que sexy!!!Desnudito y mojadito’, cada día mas rico, voy al tiro pa’ lla
Y comenzó a sacarse la ropa para entrar al agua en donde estaba yo, ya desnuda su piel morena, mojada parecía de terciopelo, la tome por la cintura y la bese.
-Te echaba ma’ de menos…esta vieja no me dejaba salir
-Si ese día me echo, me amenazo con que me iba a echar a los pacos…
-Si se oh’…mas lo que me reto, soy ma’loco te dije que no fuerai pa’ lla, pero ya no nos acordemos de viejas feas…porque mejor no me haci cariñitos…
La tome del pelo y tire su cabeza para atrás, bese su cuello y su boca, luego bese sus pechos y los succione’, ella tomo mi pene con ambas manos, hundí mis dedos en su vagina y ella comenzó a pellizcar mis testículos…la penetre’…la sensación fue indescriptible, pasar de sentir el agua helada a tener mi pene entre las paredes cálidas de su vagina, nos acostamos sobre una gran piedra que estaba a la orilla del río, estaba muy caliente por el sol, pero eso no importo,  ella comenzó a gemir y ambos nos movimos rápidamente, ella comenzó a empujar mis glúteos contra ella para poder sentirme mas dentro de ella, subió sus manos por mi espalda y me enterró sus uñas en mi espalda, yo di un grito entre dolor y placer, le di unas fuertes estocadas y acabé dentro de ella.

 Estábamos los dos tirados al sol, tomando cerveza y conversando.
-El otro día vi a la Pepa en la “casona”, se bajo de un taxi con una cabra chica…
-¡La dura! ¿y quien era?
-Yo estoy segura  que es su hija…
-¿Y no hablaste con ella?
-No, la vi por la ventana, la vieja la estaba esperando en la puerta, ella le dejo a la niña y se fue.
-¿Y la niña todavía esta hay?
-Si, es ma’ linda la cabra chica, tiene carita de ángel…igual que tu…la Berenice y yo la cuidamos cuando la ‘eñora  sale, se llama Simona, tiene 9 años.
-¿Y es hija de la colorina o no?
-Nunca ha dicho na’, pero yo estoy mas que segura que es hija de la pepa, los ojos son iguales.
-La quiero ver…
-¿Y pa’ que?
-No se, curiosidad supongo.
-Sera po’…yo te aviso cuando no este la señora pa’ que vayai pa’ alla, Octavio, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Sí, por supuesto.
-¿Tu familia es así como mafiosa?
-¡Mafiosa!...no, mi madre es una perra y mi padre un viejo de mierda, pero mafiosos no son, ¿Por qué me preguntai eso?
-Lo que pasa es que la ‘eñora Sara me dijo que me alejara de ti, porque tu familia era peligrosa…sobre todo tu mama.
-¿Y que tiene que ver esa vieja con mi familia?
-¡No se na’ yo!...pero estaba muy segura de lo que decía.
-Yo tengo que hablar con esa vieja…





jueves, 15 de noviembre de 2012

LA CULPA cap.7



Al salir de la ducha, sonó mi celular, era la Graciela que me tenía noticias.
-Aló “guachito”, ¿donde estay?
-En mi casa…
-Te tengo noticias, la vieja Sara llegó…
-¿Y llegó con la colorida?
-No, pero algo hay escondió’, te parece si nos juntamos en la noche, así  te averiguo que onda paso con la Pepa, ya po “guachon” nos tamos’ viendo entonces.
-¿Te paso a buscar a “la casona morada”?
-No pasa na’, la Berenice dijo que la señora te tiene prohibida la entrada a la casona…
-¿¡Y por que no me había dicho nada!?
-¡Porque no te había podido ubicar po’!...espérame donde esta el pino grande.

En la oficina, mientras mi mama se preparaba para salir, llego su secretaria a avisarle que un joven necesitaba hablar con ella .Atrás de ella apareció Moisés.
-Lucia, adelántate tú y dile a las señoras del centro de madres que voy a llegar un poco tarde, ahora andate y cierra la puerta.
Ella salió y Moisés se sentó en la silla que estaba frente al escritorio.
-Tanto tiempo sin vernos…
-Así es, supe que te ibas del pueblo.
-Quizás, todo depende de ti… supe que tu hijo me anda buscando, ¿quiere hablar conmigo o no?
-Puede ser, ¿pero a que te refieres con eso?
-No se, si me lo encuentro talvez le cuente lo que tu y yo sabemos…
-Nosotros tenemos un trato...gracias a mi tienes ese bar de mala muerte.
-Si, pero el negocio no ha andado muy bien, ya solo llegan borrachos que no tienen como pagar lo que consumen, así que a cambio de unas lucas yo desaparezco.
-Así... ¿y de cuanto seria la cantidad?
-Quiero cien millones…
-¡Pero esa es mucha plata!...yo no tengo esa cantidad
-Irene por favor no mientas, ambos sabemos que en la época que tu marido fue el alcalde de este pueblo robaste muchísimo más que la cantidad que te estoy pidiendo.
Ella miró al cielo, sonrió y se arreglo el cabello.
-Esta bien, pero quiero que te vayas y no vuelvas mas, te hago un cheque y te vas…
-No, lo quiero en efectivo
-¡Estas loco!...esa cantidad te la puedo cancelar en cheques…
-En efectivo o nada, si no te gusta mi oferta yo voy, busco a Octavio y le cuento todo…
-Esta bien; dame una semana para reunir todo…
-Te doy 2 días…tómalo o déjalo, es tu decisión.
-Muy bien…en 2 días te entrego tu plata y desapareces para siempre de mi vida.
-OK, pero quiero que tu desaparezcas de la vida de Pablo.
-¿De Pablo?...y a ti que te importa ese borracho ¡no me digas que aun estas enamorado de el!
Y se rió de forma irónica.
-Eso a ti no te importa…quiero que lo dejes en paz; el ya a sufrido bastante por tu causa.
-Por favor Moisés…olvídate de Pablo, el no te ama y nunca te ha amado, ahora con el dinero que te voy a dar búscate un hombre guapo, que valga la pena, no un borracho que no sirve para nada…si ya ni en la cama sirve…¿o acaso no lo has notado?
-Eres una desgraciada, ya va a llegar el día en que pagues todo lo que has hecho…acuérdate de mi.
-Quizás… pero no vas a ser tu quien me haga pagar, ahora necesito salir así que te voy a pedir que te vayas…
Moisés salio de la oficina y al cerrar la puerta dijo
-No estés tan segura Irene…

En la casona morada, doña Sara conversa con Graciela y Berenice.
-Ya cabritas, van a trabajar…estuve sacando las cuentas y anduvieron ma’ o menos con las platas, supongo que no anduviste poniéndole entre pera y bigote po’ Berenice…
-No diga leseras ‘eñora!!! Lo que pasa es que la cosa estuvo re-floja
-Sóplame este ojo, no te conoceré na’ yo...vo’ tomai’ y se te sueltan los chitecos!
-Que e’ mal habla señora…
-Ya dejémoslo hasta hay no ma’, pero a vo’ Graciela, con vo’ si que quiero hablar ¡no quiero que te juntis ma’ con ese chiquillo! ¿Entendiste?
-Señora, usted no me puede prohibir eso...afuera del trabajo yo me puedo juntar con quien quiera.
-Mira chiquilla, teni razón, yo no te puedo prohibir juntarte con quien querai’ afuera de la pega, pero ese cabro no te va a hacer bien…créeme cabrita
-Y por que dice eso... ¿acaso tiene que ver con la Pepa?
-¿Y quien nombro a la Pepa acá?...no te metai’ en leseras que vai’ a salir trasquila’
-Yo no soy na’ tan tonta señora, el día que el Octavio apareció por la casona, a la Pepa se le desfiguro la cara cuando lo vio, estoy segura que ella lo conocía de antes y que hay algo malo paso, eso no me lo saca nadie de la cabeza!
-¡Ya se acabó la conversación!...Graciela haceme caso, te lo digo por tu bien, su familia es peligrosa, sobre todo su madre…

Ya llevaba un rato esperando a la Graciela y no aparecía  así que decidí ir a buscarla a la casona, llegue, toque la puerta y salio a abrir la señora Sara.
-Y tu que haces aquí... ¿acaso la Graciela no te dijo que tenis la entrada prohibida acá?
-Si, si me dijo y me gustaría saber la razón
-¡Porque yo lo digo!...yo soy la dueña de este boliche y yo decido quien entra y quien no…así de simple.
-La verdad no me interesa entrar…necesito hablar con la Graciela
-No puede hablar ahora, ta’ ocupa’…
-Mire señora, yo no quiero tener problemas con usted y si es plata lo que quiere, aquí tiene
Saque unos billetes del bolsillo y se los arroje
-Aquí tenis’…ahora llama a la Graciela.
Doña Sara tomo los billetes y me los devolvió.
-Mira chiquillo, ándate por favor o voy a llamar a los pacos pa’ que te saquen
-¡Vo’ no sabis con quien te estay metiendo vieja maraca!...llama a la Graciela…¡¡¡Graciela, Graciela!!!
Y comencé a gritar su nombre.
-Berenice, ¡¡¡llámate a los pacos, pa’ se lleven a esta mierda de aquí!!!
-Esta bien, me voy pero esta me las vai a pagar vieja culia…acuérdate de mi, voy hacer que cierren esta “gueva”.

Mi  madre se junto con Pablo para contarle sobre las amenazas que le hizo Moisés el día anterior.
-El otro día se apareció por mi oficina Moisés para amenazarme, me dijo que si no le doy plata le va a contar toda la verdad a Octavio
-Pero dale lo que te pide, así nos deja tranquilos para estar juntos
-Si, eso voy a hacer…pero, también me dijo que te dejara de ver a ti mi amor…el esta enamorado de ti…y me dijo que ustedes están juntos.
-¡Eso no es cierto!...el siempre ha estado enamorado de mi, amor tu sabes que yo te amo solo a ti y que solo a ti te soy fiel…
-Tranquilo, yo se que estaba mintiendo, pero si alguien mas lo sabe…todos van a pensar que tu eres gay.
-Pero yo no lo soy… ¿tu lo sabes bien, verdad?
-Por supuesto mi amor, yo lo sé, pero ese maricón del Moisés se va a encargar de contarle a todo este pueblo que tú y el han sido pareja todo este tiempo.
-¡Pero eso no es verdad!
-Tranquilízate, tu tienes que hacer todo lo que yo te diga y así vamos a poder estar juntos para toda la vida… ¿eso es lo que quieres, verdad?
-Si, estoy dispuesto a hacer todo lo que quieras…ahora por favor bésame y déjame hacerte el amor…
Pablo arrojo a mi madre sobre la cama del motel en el que se encontraban y la penetro por detrás mientras ella miraba por la ventana.




lunes, 12 de noviembre de 2012

LA CULPA cap.6



Ya en Valparaiso, nos fuimos directo a la casa de mi viejo para llegar los tres en el mismo automóvil.

-¡Ya creí que no llegarían!...como has estado Octavio, ¿ni siquiera me has venido a ver?
-Yo podría decir lo mismo de ti… ¿y tu “polola”, no se va ir en el mismo auto con nosotros?
-Octavio en que quedamos…
-Pero mama, si solo estoy preguntando por mi madrastra, ¿o acaso no me dijiste que fuera educado?
-Déjalo Irene, no quiero problemas…vamos que estamos un poco atrasados.

Al llegar, estaba lleno de periodista y fotógrafos, mi padre bajo primero del auto y le abrió la puerta a mi madre, se tomaron de las manos y me agarraron a mi y comenzaron a tomarnos fotos como si fuéramos una familia perfecta, miro hacia donde hay un improvisado escenario y veo que se encuentra sentada la Silvana, la  amante de mi viejo, mientras los periodistas hablaban con mis padres me dirigí hacia ella.

-¡Hola Silvanita!... ¿como hay estado, te eche de menos en el funeral de mi abuela?
-A mi no me correspondía ir, hay tenia que estar solamente la familia…
-¡Pero si tu eres de la familia!... ¿o acaso tu no eres la mujer del senador?... ¿no me “vai” a decir que mi viejo todavía te tiene chupándole el pico en su oficina?
-¡No te voy a permitir que me hables de ese modo, ni me faltes el respeto!
Justo en ese momento comenzó el discurso y la discusión se termino hay, , me fui a sentar al lado de mi madre, cuando termino el discurso nuevamente llegaron los periodistas a hacer preguntas, cuando uno me pregunto que opinaba de la gestión que hacia mi padre como senador de la república  le respondí que me parecía que lo hacia bien pero que sin la ayuda de Silvana, su secretaria y asesora, no seria así.

-Ella es la mujer detrás del gran hombre que ustedes acaban de premiar… ¡un aplauso para ella!!!...adelante, sin miedo

Todos comenzaron a aplaudir, mi padre tenia una sonrisa cínica en su cara al igual que mi madre, ella entre dientes me dijo

-En el auto vamos a hablar…
-Como tú quieras.

Cuando nos subimos al auto, mi padre y mi madre comenzaron a recriminarme por lo que había hecho.

-¡Yo no se hasta cuando me haces pasar este tipo de vergüenzas!...ojala que esos periodistas no se hayan dado cuenta que estas borracho  sinvergüenza y tu José Patricio tienes la culpa…llevar a esa mujer, cualquier día de estos la gente se dará cuenta de la relación asquerosa que tienes con esa puta
-¿Y que tiene que ver aquí Silvana?...aquí tu hijo fue el que empezó todo ¡y terminas discutiendo conmigo!
-¿Tu hijo?...acaso no es tuyo, ¡como tú te fuiste y me dejaste con el “cachito”!
Al oír esas palabras, unas lágrimas rodaron por mis mejillas, pero me las seque de in mediato para que no se dieran cuenta.

-Octavio, disculpa a tu madre…y a mí también, pero no creas que esto se va a quedar así  este mes va a ver una baja considerable en tu mesada.
-Me da lo mismo.
-Adiós, te prometo que este mes te voy a ir a ver, cuídate mucho.
-Tu también, chao.
Le dije, el me dio un beso y un abrazo, se bajo del auto y mi madre lo siguió.

-Antes de irme, tengo algo que hablar contigo…el otro día, estuve con Pablo.
-¿Pablo?, ¿y que quería?
-Me dijo que había estado con Octavio, se encontraron en el bar de Moisés.
-¿Y que hacia Octavio en ese lugar?
-Buscaba a Moisés, afortunadamente no lo encontró, pero creo que esta comenzando a recordar…hace un tiempo me pregunto si conocía a alguien de nombre Natasha.
-Pero si llega a ser cierto lo que me estas diciendo, mi carrera en la política, tu estilo de vida…todo se acabaría y podríamos hasta terminar en la cárcel. Aunque eso seria lo justo ¿o no, Irene?
-¡No hables estupideces!...de Pablo y los demás me encargo yo ¿y de tus “ guachas”, no has sabido nada?
-Por favor no les digas así Irene, hace ya unos años les perdí el rastro.
-Bueno, la  verdad ella no me importa, en caso de que algo llegase a pasar, te aviso. Adiós.
Y se subió al auto. En ese momento apareció la Silvana.

-Esa mujer me provoca una sensación tan extraña, se ve tan perfecta, su piel blanca y nunca tiene un pelo fuera de lugar, no se…
-Tienes razón, a mi también me asusta…te quería pedir disculpas por lo que hizo Octavio.
-No te preocupes, yo se que tu hijo no es muy estable, además yo igual lo entiendo, tu no lo ves nunca…y nunca te he escuchado llamarlo hijo, siempre te refieres a el por su  por su nombre.
-No quiero hablar sobre Octavio…al menos, no ahora. 


En el bar “Frank”, se encontraron dos viejos amigos, Moisés y Pablo.

-¿Y que haci tan temprano por aquí?, aun no he abierto.
-Necesito hablar contigo…es urgente.
-Pasa, nos tomamos algo y me cuentas de que se trata.

Entraron y se sentaron en la barra, Moisés saco dos cervezas del congelador y le paso una a Pablo

-Toma bien helada para que pases la caña…y cuéntame ¿que es lo tan importante que no podías esperar a decirme?
-El otro día estuvo el Octavio por acá…te estaba buscando quería hablar contigo
-Así ¿y te reconoció?
-No, hasta hable con el y no se dio cuenta de quien era yo…
-¿Y te dijo lo que quería hablar conmigo?
-No pero estuve con Irene el otro día…
-¡Y esa perra volvió a aparecer!
-No hables mal de ella, nosotros retomamos nuestra relación
-No seas estúpido…ella te va a utilizar como ya lo hizo antes…
De pronto Moisés se lanzo sobre Pablo y lo besó en los labios.
-Tu sabes  que a mi lado nada te faltara…yo si te amo de verdad, no como esa mujer, ella solo se ama a si misma, mira lo que fue capaz de hacer con su propio hijo, ella no te ama ¡¡¡y nunca lo va a hacer!!!
-¡Cállate! es mentira, ella si me ama...lo de nosotros, no significo nada…yo nunca te he amado…solo como un gran amigo, solo eso.
-A mi no me importa que no me ames, yo solo quiero que tu estés bien, porqué  yo si te amo y desde siempre y si tengo que contarle la verdad al Octavio para que esa mujer vuelva a desaparecer de nuestras vidas lo voy a hacer…
-Moisés por favor, olvídate  de mí y de todo lo que paso entre nosotros, yo ahora estoy con Irene, y no nos vamos a volver a separar
-Te lo repito Pablo, si es necesario le cuento la verdad al Octavio sobre lo que pasó con Natasha y lo que hizo su madre para ocultarlo todos estos años.
Pablo se acerco a Moisés y lo amenazo.
-Tu no vas a decir ni hacer nada, te juro que si me separo de Irene, yo no se lo que haría…mejor andate del pueblo, hazlo por el cariño que alguna vez nos unió.
Y salio del bar, sin antes llevarse la botella de cerveza, cuando llego a la puerta del local se dio vuelta y le dijo a Moisés.

-Recuerda lo que te dije lo hago por tu bien…
Y cerró la puerta. Saco su celular y llamo inmediatamente a mi madre, en ese instante nosotros estábamos sentados en la mesa desayunando.

-Aló amor ¿como estas?
 A mi madre se le desencajo el rostro, pidió permiso y se levantó de la mesa para ir a atender la llamada en su oficina.

-Permiso, tengo que atender esta llamada es urgente, cosas del partido…vuelvo enseguida.
-Te dije que no llamaras, yo me voy a comunicar contigo…que acaso el trago te ha matado todas las neuronas…
-Amor no me hables así…
-Que es lo que necesitas, si es plata tendrías que esperarme un momento, ya salgo de la casa para la oficina
-No, de ti no quiero plata, solo quiero estar a tu lado…
-¿Supongo que no me estas llamando para declararme tu amor incondicional nuevamente?.
-No, eso tú ya lo sabes, es por otra cosa…
-Ya ¿y que seria? estoy apurada y no estoy para escuchar tus estupideces.
-No seas así conmigo Irene…no me trates así
-Ya pues habla entonces… ¿que eso lo que me quieres decir?
-Acabo de hablar con el Moisés…
-Así… ¿y que te dijo?
-Que el no ha visto al Octavio hace años y que no te preocupes por nada, porque el se va a ir del pueblo en unos días mas…su negocio esta mal así que se va a probar suerte a la capital, así que no tienes de que preocuparte por el
-¿Y de la “puta” de la María José, no ha sabido nada?
-Ella desapareció, nadie supo mas nada, no te pongas paranoica, tranquila todo va a estar bien.
-Eso espero, por que si no lo nuestro va a tener que terminar, ¿entiendes eso verdad?
-No digas esas cosas, nadie nos va a volver a separar, yo te lo aseguro
-¿Tu estarías dispuesto a  hacer lo que fuera necesario para que eso no pase verdad?
-Sabes que sí, lo hice años atrás y lo volveré a hacer si es necesario.
-Eso quería escuchar, recuerda que te amo y esta noche nos veremos
-No sabes cuanto ansiaba escuchar eso, te amo Irene…


Mi madre corto el teléfono y volvió a sentarse en la mesa
-¿Quien era?
-¿Quien era quien?
-La persona que te llamo por teléfono
-Era alguien del partido de tu padre que quería que fuera a un acto benéfico o algo así, nada importante.
-¿Y porque nombraste a la Maria José?
-¿Estabas escuchando mi conversación?
-Si, me pareció extraña tu actitud te pusiste muy nerviosa apenas escuchaste la voz de quien te llamaba…dime quien era y porque nombraste a la María José… ¡dime!
-No tengo porque responderte, además yo nunca pronuncie ese nombre…el alcohol y las drogas te deben estar haciendo alucinar cosas; hijo te freíste el cerebro con tanta porquería...
-Yo no soy ningún loco…sé que lo que escuche fue real...
-La conversación llega hasta aquí, no quiero comenzar el día peleando contigo.
Se levanto de la mesa, acaricio mi cabeza y me dijo
-Hijo; deja esas “mugres”, te están dañando la mente.
Me beso en la mejilla y salió de la casa. Yo arrojé todo lo que estaba sobre la mesa al suelo, la nanita Rosa vino corriendo, agarre un pedazo de un plato roto y comencé a cortarme los brazos.
-¡Pero mijito por dios que esta haciendo!
Me quito el pedazo de loza y lo arrojo lejos de mí, yo me abracé a su cintura y comencé a llorar, ella sujeto mi cabeza.

-Nanita me estoy volviendo loco...
-Cálmese mi niño, usted no es na’ loco, ta’ confundió no ma’, pero mire como se dejo ese brazo por dios…venga pa’ca, vamos a la cocina pa’ curarle esas heridas.
Nos sentamos en la mesa de la cocina, ella fue a buscar algodón y alcohol para curarme, mientras yo me tomaba un vaso con agua.
-¡Pero mire mi niño como se dejo el bracito!...menos mal que no es profunda la herida o si no tendría que ponerse puntos haya en el hospital…pero cuénteme que fue lo que paso pa’ que hiciera esta lesera, ¿pelio’ con la señora Irene?
-Ella cree que estoy loco…yo estoy seguro que escuche nombrar a la María José, ¿te acuerdas de ella?
-Si claro que la recuerdo, a mi no me gustaba na’…era muy re-diabla!; pero a que se debe que recuerde a esa cabra después de tantos años.
-Nanita yo estoy seguro que escuche a mi madre hablando con alguien y ella le pregunto por la Maria José…el otro día tuve un sueño en donde aparecía ella, el Moisés y el Pablo también había una niña que yo nunca había visto, y se llamaba Natasha…
-¡Hay mijito por dios!...
-Ellos me obligaron a tener relaciones con esa niña, yo lo hice y ella de pronto dio un grito desgarrador y cerro sus ojos y hay desperté…
-Solo fue un sueño, no  lo recuerde más, mire como se pone… vaya a ducharse no ma’ mientras yo ordeno todo aquí.

Subí a ducharme mientras la nana Rosa, limpiaba arrodillada el desastre que había dejado.
-Señor por favor, no permitas que mi niño descubra la verdad, protegelo de todo lo malo te lo ruego por lo mas sagrado.











viernes, 5 de octubre de 2012

LA CULPA cap.5



Yo aun seguía tratando de comunicarme con mi madre, pero no lo lograba, mi padre ya había llegado y había trasladado a la abuela a la iglesia del pueblo para velarla.
-Rosita aun no puedo comunicarme con mi mamá
-Yo ya me voy “llendo” a la iglesia pa’ estar con la señora Marta.

Justo en ese momento apareció mi madre se bajó de su auto, nos miro con cara de asombro y le dijo a la Rosita.

-¿Y tú que haces toda vestida de negro y con ese velo en la cabeza?
-Mamá…la abuela tuvo un accidente.
-¡Y que le pasó!... ¿esta bien?
-Mamá, la abuela murió…
-¿¡Que estas hablando, Octavio!?
Justo en ese momento apareció mi padre, la abrazó y le dijo.

-Si Irene, tu madre se cayó en el baño y murió, ahora la estamos velando en la iglesia.
Ella se arrojó al suelo y comenzó a gritar, yo la apreté con todas las fuerzas que pude y mi padre le acarició la cabeza.
-Tienes que ser fuerte Irene, es la ley de la vida, los padres tienen que partir primero que nosotros…tu tienes a tu hijo y a mi…yo te voy a apoyar en todo lo que necesites, como siempre lo he hecho.
Ella seguía gritando como una loca y decía.
-Pero si antes de que yo saliera ella estaba bien, no me puedo resignar…mi madre… ¡noooo!
Mi abuela estuvo solo unas horas en la iglesia y al otro día la enterramos en la mañana, no  le realizaron una autopsia, el medico determino que su muerte había sido un accidente, ya  que ella sufría de hipertensión arterial.


Ya habían pasado algunos días de la muerte de mi abuela, y en mi mente ya no tenia a la colorina, tampoco había hablado ni visto a la Graciela, pero aquel día una llamada a la casa morada haría que nuevamente comenzara mi búsqueda para averiguar que era lo que pasaba con la colorina.


-Aló…
-¿Graciela?
-Si, ¿quien es?
-Soy yo, Sara…
-¡Soa’ Sara, como ha estado!... ¿cuando va a volver?, mire que aquí todas las chiquillas la echamos de menos.
-¡Ya niña, no seai’ patera!...mira que me ha contado un “pajarito” que te llevai’ saliendo no ma’.
-Que es mal habla’ la gente, ¡si usted sabe que yo amo mi trabajo!
-Lo que amai’ vo’ e’ el “pico” de ese “cabro” que estuvo la otra noche por haya por la casa...mira chiquilla e’ mierda, no quiero que veai mas a ese chiquillo ¡me entendiste!...cuando llegue vamos a hablar nosotras dos.
-Oiga señora no sea na’ así...si es un amigo no ma’.
-¿Sabis que más? pásame a la Berenice, que necesito hablar con ella…
-Ya altiro la llamo, ¿oiga y que es de la Pepa?, ¿está con usted?
-¡Y a vo’que te importa lo que pase con la Pepa, pásame con la Berenice será mejor!
-Parece que no le ha tocao’ na’…
-Que te hay imaginao’ mierda…
-Aló señora Sara, soy yo la Berenice…
-Hola niña… ¡dile a esa hueona de la Graciela que cuando llegue se las va a ver conmigo!...oye niña, el joven del jeep grande tiene prohibida la entrada a al casa.
-¿Cuál joven?
-¡El amigo de la Graciela po!
-¡Ah ya!...el mijito rico.
-Ese mismo, a y otra cosa, Cuándo esta “tontona” se salga a juntar con el, vo’ me avisai’ ¿entendiste?
-Si señora.
-Vo’ sabi donde ubicarme… ¡ni por na’ del mundo le vayai’ a dar el numero a esa otra!
-Me quedo clarito ‘eñora.
-No me vayai’ a fallar Berenice, yo luego estoy por haya, así que por el momento vo’ quedai a cargo y tampoco te vayai a poner a tomar.
-Ay señora, si  no pasa na’, no se preocupe yo le cuido el “boliche”, quédese tranquila.
-Eso espero…ya niña cuídate ¡y acuérdate de todo lo que te dije!...chao.
- Cuídese uste’ también…chaito.

Cuando la Berenice colgó, la Graciela le pregunto que había hablado con doña Sara.

-¿Que te dijo la vieja?
-Nada que a ti te importe…
-¡Que soy “vaca” hueona!...yo pensé que éramos amigas.
-Si somos…ya te voy a decir, total después igual vai’ a saber, dijo la ‘eñora que el mijito rico, tiene prohibida la entrada, una lastima porque me hubiese encantado tenerlo entre mis sabanas.
-Quizás si me “deci” todo lo que te dijo la vieja, te puedo hacer una cita… ¡no “vei” que me lo estoy comiendo!
-¡Tai’ ma’ hueona!...si la vieja sabe me echa “cagando”…no te puedo decir na’.
-¡Que le “dai” color o’!...si no tiene porque saber que me contaste...
-Ya, me voy será mejor.
-“viste” que soy maricona…
-Hablemos otro día, mira  que ya va a ser hora que llegue la “clientela”, y yo estoy a cargo; asi que anda a “emperifollarte”.


Y en Santiago, mientras ocurría la conversación entre la Graciela y la Berenice, doña Sara conversaba con la  colorina sentadas en una plaza.

-Sabi que ma’ cabra, mañana mismo nos volvemos pa’l pueblo, no confío na’ en el juicio de la Berenice… ¡cuando se pone a tomar se olvida hasta del poto!
-Pero yo no quiero volver…váyase usted no ma’, no quiero volver a ver al Octavio, ni mucho menos a su familia, yo voy a estar mejor asi estoy mas tranquila y puedo ver a mi hija.
-No, yo ya tengo todo arreglao’, ya le prohibí la entrada a ese chiquillo… ¿acaso no confiai’ en mi?, además por lo que me hay contao’, ese chiquillo no tiene la culpa de na’…no me cabe en la cabeza como una madre puede hacer eso con su propio hijo...¡esa mujer es una perra!...ya anda a buscar a la niña pa’ que vayamos pa’ la casa y arreglan sus “cositas” que partimos mañana a primera hora.


Desperté como a las nueve de la mañana, me levante y fui a la cocina, no había nadie en la casa, abrí el refrigerador y saque una cerveza y subí nuevamente a mi habitación, prendí un cigarro, después de dos “pitiadas” lo lance por el balcón y me puse a mirar la cordillera, desnudo, el calor del sol me calentaba el cuerpo, tome otro sorbo de cerveza, vuelvo  a prender otro cigarrillo, ahora lo tolero, en eso aparece mi “nanita” a decirme que mi madre quiere que la acompañe a Valparaiso a ver a mi padre.

-¡Pero “nanita”, como entrai’ así!...no “vei” que estoy “empelota”…
-Si yo te cambiaba los pañales, y te lavaba el “poto”, además no tiene na’ que yo no haya visto antes, su mama dice que se levante pa’ que vaya con ella a donde su papa, haya pa’ Valparaiso así que apúrese no ma’ y métase al baño, ¡y que hace tomando a esta hora y ma’ encima con la “guata” vacía! Ya pase pa’ acá y apague esa “custion”.
-¿Y que será lo vamos a hacer haya?...a lo mejor vamos a tener una “comida familiar”, con mi viejo y su “maraca”.
-¡No se na’ yo!...déjese de hablar “leseras” y pase pa’ acá esa botella…
-¡“Estai” mas loca!...si tengo que pasar el día jugando a la familia perfecta tengo que estar preparado.
Y me tomé la “chela” al seco.

-Pero que es loco...ya le voy a preparar la ducha y se va a pegar la primera “moja’” con agua hela’, le voy a tener listo su desayuno “servi’ito” en la mesa.


Baje y mi madre ya estaba parada junto a la puerta con un bolso de mano en el brazo, lista para partir a ver a mi viejo.

-Aquí estoy, ¡listo para la comida familiar!
-Espero que te comportes, a tu padre lo van a premiar por su ayuda a una casa de acogida en un cerro de Valparaiso.
-¿Y yo cuando me portado mal?
Le dije besándola en la mejilla.
-¡Estas pasado a trago!...harto te había durado, pensé que después de la muerte de tu abuela habías cambiado…por favor, no quiero espectáculos, va estar la prensa, ¡por favor compórtate como una persona decente aunque sea una vez en la vida!
-Así lo haré, me comportare como un “gentleman”.
Y nos subimos al auto y partimos rumbo a Valparaiso.  Y en el pueblo”, la señora Sara llegaba junto a la “colorina” y una niña a la casona morada.

-¿Señora Sara?...no pensé que llegaría tan pronto, si me hubiera avisao’ le hubiera preparado algo rico pa’l  almuerzo.
-¡Ya niña!...ayúdame con los bolsos, oye Berenice ¿y la Graciela donde esta?
-Esta acosta’ esa otra... ¿le digo que se levante?
-No, déjala no ma’...llévame las maletas a mi pieza.
-¿Y esa que esta en el auto, es la Pepa?… ¡y con una niñita!, la voy a ir a saludar.
-Apúrate será mejor...anda rapidito que yo voy a pasar al baño ¡que vengo que me hago!
-Hola Pepita ¿Cómo hay estao’?
-Hola Bere…mas o menos no ma’.
-Pucha que penca… ¿y esta cabra chica tan bonita quien es?
-Es hija de una sobrina de la señora Sara…y se la trajo a vivir pa’ acá
-¿Y va a vivir aquí con nosotras?
-No, yo ya deje la “profesión”, así que la señora me dejó a cargo de ella.
-Era lo mejor que podríais haber hecho Pepita, ¡ vo’ nunca fuiste pa’ esta vida!, como que le encuentro un pareció a alguien, pero no se a quien...
-¿Es súper linda, cierto?
-Si, tiene como carita de ángel…
Justo en ese momento llego doña Sara, pegándole un “palmazo” en el poto, la mando para dentro.

-¿Que te dije a vo’?...que me llevarai las cosas para dentro ¿o no?
-Disculpe señora, lo que pasa es me quede mirando a esta niñita tan linda.
-“Copuchentiando”, estai vo’, no te conoceré na’ yo…ya despídete y no digai na’ a nadie, menos a la Graciela.
-Si señora.
Doña Sara se subió a su auto, que era un auto, grande, rojo,  que le había regalado un cliente suyo, con el cual había tenido un romance en sus “años mozos” se lo había traído especialmente para ella de Estados Unidos, se subió en él y se fue con la colorina y la niña.