-¡Y vo’ no sabi que antes de entrar a alguna
parte se toca la puerta primero! Sale de aquí será mejor.
Dijo doña Sara empujando a la Graciela fuera
de la habitación en la que se encontraban.
-Usted no se meta na’ señora, estoy hablando
con la Pepa…ya po respóndeme lo que te pregunte.
-Graciela tu escuchaste mal, yo…
-No me vengai’ con gueavas, yo no soy hueona,
escuche clarito que estabai diciendo que la Simona es hija del Octavio.
En ese momento doña Sara se sentó al lado de
la Natasha, le tomo las manos y dijo.
-Mijita…llego la hora de que se destape toda
la cochina’ que hicieron con usted y el Octavio…Graciela, ven pa’ acá, siéntate
aquí al lado de la Pepa.
Graciela se sentó en la cama y doña Sara cerro
la puerta cuando Graciela se sentó a su lado, Natasha la tomo de las manos y comenzó
a contar su historia.
-Lo que te voy a contar es muy doloroso para
mi…el Octavio es mi hermano, somos hijos del mismo padre…
Dijo mirando la colcha de colores que cubría
la cama. Graciela le tomo la cara con su mano derecha y le dijo.
-Pero como, si también dijiste que el era el
padre de la Simona.
-Si el es el padre, hace casi nueve años,
cuando éramos unos niños, el me violo…los dos teníamos trece años…mi madre era
la amante del padre de Octavio desde antes que el se casara, de esa relación nació
mi hermana, la María José, luego el se caso con la madre del Octavio y mi madre
se embarazo de mi y a su vez la madre de Octavio se embarazo de el, nacimos con
unos meses de diferencia, mi madre murió en el parto, así que a mi hermana y a
mi, nos crió una mujer a la que nuestro “padre” le pagaba por hacerlo.
Dijo haciendo el gesto de unas comillas con
los dedos y continúo con su relato.
-En ese tiempo, el era el alcalde de este
pueblo, así que nadie podía saber que el tenia dos “huachas”, a los catorce
años, mi hermana se vino desde Santiago a este pueblo para que el le diera
dinero y vivir con el en su casa, ella quería vivir como una reina “no seai
hueona, nosotras también somos sus hijas”, yo nunca quise acercarme a el pero
circunstancias de la vida también me trajeron a este pueblo, cuando llegue, mí hermana vivía en un departamento, sola, el
padre de Octavio le daba una mesada y le pagaba el arriendo del departamento y
sus gastos, así ella mantenía en secreto que era su hija, ya en ese tiempo ella
pololeaba con Pablo, que era hijo de un importante empresario que había en esta
zona, el era el típico “hijito de papa”, el siempre siempre hacia lo que quería
y mi hermana lo satisfacía en todo, en su departamento hacían orgías y consumían
toda clase de drogas, yo estuve viviendo con mi hermana por un tiempo, pero
nunca me involucre en nada de eso, así que un día decidí acercarme a don José
Patricio, mi padre, le conté todo lo que hacia mi hermana y el decidió que me
fuera a estudiar a un internado, un fin de semana en el que salí, fui a visitar
a mi hermana, ella y su pololo iban saliendo a celebrar el cumpleaños de el, me
invitaron a ir con ellos y yo acepte, llegamos a una cabaña cerca del lago,
cuando entramos prendieron un pito de marihuana, fume unas pitiadas, me
ofrecieron una cerveza y yo acepte, bebí un sorbo grande porque tenia la boca
sumamente seca y me senté en un sillón que había en una esquina de la cabaña,
de pronto se abrió la puerta y entro el Moisés, quien era un amigo de mi
hermana y su pololo y con el venia un niño, el niño mas hermoso que yo había
visto en mi vida.
De pronto Graciela la interrumpió y le dijo.
-Ese niño era el Octavio…
-Así es, era el Octavio.
-¡Miren
a quien me encontré!
Dijo
Moisés, indicándolo, el Pablo le paso una cerveza y el Octavio se la bebió de
un sorbo, todos lo aplaudieron y el los miro con una cara de orgullo y fumo del
pito de marihuana.
-¿Te gusto el minito que llego?, esta rico…
Me dijo mi hermana y yo embobada le respondí.
-Es súper lindo…
Sin dejar de mirar al Octavio.
-El es nuestro “hermanito”, el es el Octavio.
Al oír esas palabras quede paralizada, me sentí
sucia al darme cuenta que me había gustado mi hermano…yo sabia de su existencia
pero no lo conocía…agarre mi cerveza y me la tome al “seco”, me sentí muy mal así
que salí a vomitar fuera de la cabaña, cuando entre vi que todos estaban
desnudos, el Moisés tocaba y besaba a mi hermana, mientras el Pablo jalaba cocaína,
el le ofreció una línea de coca al Octavio y yo me quede mirando como el la
inhalaba, en ese momento apareció el Pablo por detrás de mi y comenzó a arrancarme
la ropa, yo me paralice, estaba completamente desnuda, me tape con las manos y
el Pablo trato de sacármelas para tocarme mi vagina, al no lograrlo me pego una
cachetada que me dejo aturdida y quede sentada en un rincón, hay vi que la María
José tocaba al Octavio, el se reía, pero se notaba en sus ojos que estaba
asustado, el Pablo tomo a mi hermana y comenzaron a tener sexo arriba de la
mesa mientras el se besaba con el Moisés, al mirar hacia mi izquierda, vi que
el Octavio estaba sentado con la cabeza entre sus rodillas y lloraba, el Pablo también
lo noto, fue hacia el, lo agarro a garabatos, luego se dirigió hacia donde
estaba yo y me agarro fuertemente del brazo y me dijo.
-¿Y vo’ también estai’ llorando?...yo pensé
que también erai “guena” pal pico, igual que tu hermana.
Se chupo el dedo índice y me lo metió en la
vagina, yo di un grito y el me arrojo a los pies del Octavio y le dijo.
-Métesela, maricón, pa’ que esta “putita”
llore con ganas.
El Octavio se negó, trato de arrancar pero
entre el Moisés y mi hermana lo agarraron, el Pablo lo patio y lo escupió,
luego lo arrojo sobre mi, los dos nos miramos a los ojos mientras los demás
gritaban “métesela, métesela”, yo le suplique a mi hermana que me ayudara ella
se me acerco y me dijo al oído.
-No te voy a ayudar...acaso no te gusto
cagarme conchetumare contándole lo que hacia al “papa”…así que cagaste no ma’
hueona…
Y se comenzó a reír junto a todos los demás,
el Octavio me miro desconcertado y se puso a reír como un loco…me penetro y comenzó
a frotarse fuertemente sobre mi, yo gritaba, le suplicaba que parara, pero el
no lo hacia y los demás lo alentaban a que siguiera, el comenzó a moverse mas rápido,
yo di un grito y me fui a negro…cuando desperté estaba en un hospital y de hay
me arranque, después supe que estaba embarazada…y que la guagua era de mi
hermano, me iba a hacer un aborto, pero luego lo pensé y decidí que no y no me
arrepiento la Simona es mi razón de vivir. Tiempo después supe que todo era un
plan de la madre de Octavio, ella les pago a mi hermana y a los demás para que
hiciera esa fiesta y hay hacer lo que hicieron con el Octavio y conmigo…..así
ella mataba dos pájaros de un tiro, ambos desaparecíamos y ella se quedaba con
todo el dinero de su esposo.
-No se que decirte “guachita”.
Dijo la Graciela, sé abrazon y juntas
comenzaron a llorar.
Cuando iba llegando a mi casa divise a mi
madre hablando por su celular, al llegar a su auto apareció un hombre que no reconocí,
ella cortó, hablaron algo y luego subieron a su auto juntos.
-Irene por favor tu no puedes terminar
conmigo…yo he hecho todo lo que tu me has pedido, ¡incluso mate a mi mejor
amigo por ti!
-A tu amante querrás decir…
-¡Tu sabes que eso no es verdad!...por favor,
yo te amo…esta vez lo hare bien yo me encargo de la María José si llega a
aparecer.
-¡Ya no lo hiciste antes, menos lo vas a hacer
ahora!…si hubieras hecho todo bien años atrás, ahora no estaría pasando esto…el
Octavio estaría internado en un psiquiátrico y esa “huacha” estaría muerta y no
te preocupes esa maraca es capaz de lo que sea por plata.
-Pero eso no es mi culpa...como yo iba a
saber que él no recordaría lo que pasó y
de que Natasha sobreviviera.
-Tienes razón,
en eso salio a mi, fuerte como su madre, es en lo único que estoy
orgullosa de el sea mi hijo.
Paro el auto, sacó el seguro de la puerta del
copiloto y le indico a Pablo que se bajara.
-Bájate y no me vuelvas a buscar ya no quiero
saber de ti… andate.
-Por favor mi amor, no me trates así
El trato de besarla, pero ella lo rechazo y lo
empujo, abrió la puerta y se bajo del auto, prendió un cigarrillo blanco, largo
y mentolado, atrás de ella se bajo Pablo y la tomo por el brazo.
-Tú no me puedes dejar Irene.
Le dijo desesperado.
-Tu ya no me sirves…le deberías haber hecho
caso al “maraco” del Moisés y haberte ido con el… ¡si ya ni como hombre me
sirves!
Y le arrojó el cigarrillo a la cara; le pasó diez mil pesos y le dijo.
-Hay tienes para que te emborraches…ahora que
ya no tienes a tu amor para que te de tomar…
Y se dio media vuelta para subirse al auto
nuevamente, Pablo se puso por delante de ella y le dijo.
-Tú me prometiste que dejarías a tu esposo para
que estuviéramos juntos…
Ella lo miro a los ojos y le dijo.
-¿Y tú te lo creíste?...yo estoy separada de José
Patricio hace años ya tu para mi no eres nadie ni nada.
El cerró los ojos y derramó unas lagrimas,
empuño sus puños y le pego un combo, ella cayó sobre el capó del auto.
-Así que no sirvo para nada, te voy a hacer
gozar como la perra que eres.
Bajo su
falda, rompió sus calzones y la penetro por el ano, mientras lo hacia la tomo
por el cabello y le dijo al oído.
-¿Te gusta como te lo meto…perra culia’?
Luego le dio vuelta la cara y le escupió
dentro de la boca y le azoto la cara contra el auto, cuando termino se guardo
los calzones en su bolsillo y le dijo.
-Me llevo un recuerdo tuyo…
La beso en los labios y se fue dejándola
tirada en medio del camino.
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