lunes, 12 de noviembre de 2012

LA CULPA cap.6



Ya en Valparaiso, nos fuimos directo a la casa de mi viejo para llegar los tres en el mismo automóvil.

-¡Ya creí que no llegarían!...como has estado Octavio, ¿ni siquiera me has venido a ver?
-Yo podría decir lo mismo de ti… ¿y tu “polola”, no se va ir en el mismo auto con nosotros?
-Octavio en que quedamos…
-Pero mama, si solo estoy preguntando por mi madrastra, ¿o acaso no me dijiste que fuera educado?
-Déjalo Irene, no quiero problemas…vamos que estamos un poco atrasados.

Al llegar, estaba lleno de periodista y fotógrafos, mi padre bajo primero del auto y le abrió la puerta a mi madre, se tomaron de las manos y me agarraron a mi y comenzaron a tomarnos fotos como si fuéramos una familia perfecta, miro hacia donde hay un improvisado escenario y veo que se encuentra sentada la Silvana, la  amante de mi viejo, mientras los periodistas hablaban con mis padres me dirigí hacia ella.

-¡Hola Silvanita!... ¿como hay estado, te eche de menos en el funeral de mi abuela?
-A mi no me correspondía ir, hay tenia que estar solamente la familia…
-¡Pero si tu eres de la familia!... ¿o acaso tu no eres la mujer del senador?... ¿no me “vai” a decir que mi viejo todavía te tiene chupándole el pico en su oficina?
-¡No te voy a permitir que me hables de ese modo, ni me faltes el respeto!
Justo en ese momento comenzó el discurso y la discusión se termino hay, , me fui a sentar al lado de mi madre, cuando termino el discurso nuevamente llegaron los periodistas a hacer preguntas, cuando uno me pregunto que opinaba de la gestión que hacia mi padre como senador de la república  le respondí que me parecía que lo hacia bien pero que sin la ayuda de Silvana, su secretaria y asesora, no seria así.

-Ella es la mujer detrás del gran hombre que ustedes acaban de premiar… ¡un aplauso para ella!!!...adelante, sin miedo

Todos comenzaron a aplaudir, mi padre tenia una sonrisa cínica en su cara al igual que mi madre, ella entre dientes me dijo

-En el auto vamos a hablar…
-Como tú quieras.

Cuando nos subimos al auto, mi padre y mi madre comenzaron a recriminarme por lo que había hecho.

-¡Yo no se hasta cuando me haces pasar este tipo de vergüenzas!...ojala que esos periodistas no se hayan dado cuenta que estas borracho  sinvergüenza y tu José Patricio tienes la culpa…llevar a esa mujer, cualquier día de estos la gente se dará cuenta de la relación asquerosa que tienes con esa puta
-¿Y que tiene que ver aquí Silvana?...aquí tu hijo fue el que empezó todo ¡y terminas discutiendo conmigo!
-¿Tu hijo?...acaso no es tuyo, ¡como tú te fuiste y me dejaste con el “cachito”!
Al oír esas palabras, unas lágrimas rodaron por mis mejillas, pero me las seque de in mediato para que no se dieran cuenta.

-Octavio, disculpa a tu madre…y a mí también, pero no creas que esto se va a quedar así  este mes va a ver una baja considerable en tu mesada.
-Me da lo mismo.
-Adiós, te prometo que este mes te voy a ir a ver, cuídate mucho.
-Tu también, chao.
Le dije, el me dio un beso y un abrazo, se bajo del auto y mi madre lo siguió.

-Antes de irme, tengo algo que hablar contigo…el otro día, estuve con Pablo.
-¿Pablo?, ¿y que quería?
-Me dijo que había estado con Octavio, se encontraron en el bar de Moisés.
-¿Y que hacia Octavio en ese lugar?
-Buscaba a Moisés, afortunadamente no lo encontró, pero creo que esta comenzando a recordar…hace un tiempo me pregunto si conocía a alguien de nombre Natasha.
-Pero si llega a ser cierto lo que me estas diciendo, mi carrera en la política, tu estilo de vida…todo se acabaría y podríamos hasta terminar en la cárcel. Aunque eso seria lo justo ¿o no, Irene?
-¡No hables estupideces!...de Pablo y los demás me encargo yo ¿y de tus “ guachas”, no has sabido nada?
-Por favor no les digas así Irene, hace ya unos años les perdí el rastro.
-Bueno, la  verdad ella no me importa, en caso de que algo llegase a pasar, te aviso. Adiós.
Y se subió al auto. En ese momento apareció la Silvana.

-Esa mujer me provoca una sensación tan extraña, se ve tan perfecta, su piel blanca y nunca tiene un pelo fuera de lugar, no se…
-Tienes razón, a mi también me asusta…te quería pedir disculpas por lo que hizo Octavio.
-No te preocupes, yo se que tu hijo no es muy estable, además yo igual lo entiendo, tu no lo ves nunca…y nunca te he escuchado llamarlo hijo, siempre te refieres a el por su  por su nombre.
-No quiero hablar sobre Octavio…al menos, no ahora. 


En el bar “Frank”, se encontraron dos viejos amigos, Moisés y Pablo.

-¿Y que haci tan temprano por aquí?, aun no he abierto.
-Necesito hablar contigo…es urgente.
-Pasa, nos tomamos algo y me cuentas de que se trata.

Entraron y se sentaron en la barra, Moisés saco dos cervezas del congelador y le paso una a Pablo

-Toma bien helada para que pases la caña…y cuéntame ¿que es lo tan importante que no podías esperar a decirme?
-El otro día estuvo el Octavio por acá…te estaba buscando quería hablar contigo
-Así ¿y te reconoció?
-No, hasta hable con el y no se dio cuenta de quien era yo…
-¿Y te dijo lo que quería hablar conmigo?
-No pero estuve con Irene el otro día…
-¡Y esa perra volvió a aparecer!
-No hables mal de ella, nosotros retomamos nuestra relación
-No seas estúpido…ella te va a utilizar como ya lo hizo antes…
De pronto Moisés se lanzo sobre Pablo y lo besó en los labios.
-Tu sabes  que a mi lado nada te faltara…yo si te amo de verdad, no como esa mujer, ella solo se ama a si misma, mira lo que fue capaz de hacer con su propio hijo, ella no te ama ¡¡¡y nunca lo va a hacer!!!
-¡Cállate! es mentira, ella si me ama...lo de nosotros, no significo nada…yo nunca te he amado…solo como un gran amigo, solo eso.
-A mi no me importa que no me ames, yo solo quiero que tu estés bien, porqué  yo si te amo y desde siempre y si tengo que contarle la verdad al Octavio para que esa mujer vuelva a desaparecer de nuestras vidas lo voy a hacer…
-Moisés por favor, olvídate  de mí y de todo lo que paso entre nosotros, yo ahora estoy con Irene, y no nos vamos a volver a separar
-Te lo repito Pablo, si es necesario le cuento la verdad al Octavio sobre lo que pasó con Natasha y lo que hizo su madre para ocultarlo todos estos años.
Pablo se acerco a Moisés y lo amenazo.
-Tu no vas a decir ni hacer nada, te juro que si me separo de Irene, yo no se lo que haría…mejor andate del pueblo, hazlo por el cariño que alguna vez nos unió.
Y salio del bar, sin antes llevarse la botella de cerveza, cuando llego a la puerta del local se dio vuelta y le dijo a Moisés.

-Recuerda lo que te dije lo hago por tu bien…
Y cerró la puerta. Saco su celular y llamo inmediatamente a mi madre, en ese instante nosotros estábamos sentados en la mesa desayunando.

-Aló amor ¿como estas?
 A mi madre se le desencajo el rostro, pidió permiso y se levantó de la mesa para ir a atender la llamada en su oficina.

-Permiso, tengo que atender esta llamada es urgente, cosas del partido…vuelvo enseguida.
-Te dije que no llamaras, yo me voy a comunicar contigo…que acaso el trago te ha matado todas las neuronas…
-Amor no me hables así…
-Que es lo que necesitas, si es plata tendrías que esperarme un momento, ya salgo de la casa para la oficina
-No, de ti no quiero plata, solo quiero estar a tu lado…
-¿Supongo que no me estas llamando para declararme tu amor incondicional nuevamente?.
-No, eso tú ya lo sabes, es por otra cosa…
-Ya ¿y que seria? estoy apurada y no estoy para escuchar tus estupideces.
-No seas así conmigo Irene…no me trates así
-Ya pues habla entonces… ¿que eso lo que me quieres decir?
-Acabo de hablar con el Moisés…
-Así… ¿y que te dijo?
-Que el no ha visto al Octavio hace años y que no te preocupes por nada, porque el se va a ir del pueblo en unos días mas…su negocio esta mal así que se va a probar suerte a la capital, así que no tienes de que preocuparte por el
-¿Y de la “puta” de la María José, no ha sabido nada?
-Ella desapareció, nadie supo mas nada, no te pongas paranoica, tranquila todo va a estar bien.
-Eso espero, por que si no lo nuestro va a tener que terminar, ¿entiendes eso verdad?
-No digas esas cosas, nadie nos va a volver a separar, yo te lo aseguro
-¿Tu estarías dispuesto a  hacer lo que fuera necesario para que eso no pase verdad?
-Sabes que sí, lo hice años atrás y lo volveré a hacer si es necesario.
-Eso quería escuchar, recuerda que te amo y esta noche nos veremos
-No sabes cuanto ansiaba escuchar eso, te amo Irene…


Mi madre corto el teléfono y volvió a sentarse en la mesa
-¿Quien era?
-¿Quien era quien?
-La persona que te llamo por teléfono
-Era alguien del partido de tu padre que quería que fuera a un acto benéfico o algo así, nada importante.
-¿Y porque nombraste a la Maria José?
-¿Estabas escuchando mi conversación?
-Si, me pareció extraña tu actitud te pusiste muy nerviosa apenas escuchaste la voz de quien te llamaba…dime quien era y porque nombraste a la María José… ¡dime!
-No tengo porque responderte, además yo nunca pronuncie ese nombre…el alcohol y las drogas te deben estar haciendo alucinar cosas; hijo te freíste el cerebro con tanta porquería...
-Yo no soy ningún loco…sé que lo que escuche fue real...
-La conversación llega hasta aquí, no quiero comenzar el día peleando contigo.
Se levanto de la mesa, acaricio mi cabeza y me dijo
-Hijo; deja esas “mugres”, te están dañando la mente.
Me beso en la mejilla y salió de la casa. Yo arrojé todo lo que estaba sobre la mesa al suelo, la nanita Rosa vino corriendo, agarre un pedazo de un plato roto y comencé a cortarme los brazos.
-¡Pero mijito por dios que esta haciendo!
Me quito el pedazo de loza y lo arrojo lejos de mí, yo me abracé a su cintura y comencé a llorar, ella sujeto mi cabeza.

-Nanita me estoy volviendo loco...
-Cálmese mi niño, usted no es na’ loco, ta’ confundió no ma’, pero mire como se dejo ese brazo por dios…venga pa’ca, vamos a la cocina pa’ curarle esas heridas.
Nos sentamos en la mesa de la cocina, ella fue a buscar algodón y alcohol para curarme, mientras yo me tomaba un vaso con agua.
-¡Pero mire mi niño como se dejo el bracito!...menos mal que no es profunda la herida o si no tendría que ponerse puntos haya en el hospital…pero cuénteme que fue lo que paso pa’ que hiciera esta lesera, ¿pelio’ con la señora Irene?
-Ella cree que estoy loco…yo estoy seguro que escuche nombrar a la María José, ¿te acuerdas de ella?
-Si claro que la recuerdo, a mi no me gustaba na’…era muy re-diabla!; pero a que se debe que recuerde a esa cabra después de tantos años.
-Nanita yo estoy seguro que escuche a mi madre hablando con alguien y ella le pregunto por la Maria José…el otro día tuve un sueño en donde aparecía ella, el Moisés y el Pablo también había una niña que yo nunca había visto, y se llamaba Natasha…
-¡Hay mijito por dios!...
-Ellos me obligaron a tener relaciones con esa niña, yo lo hice y ella de pronto dio un grito desgarrador y cerro sus ojos y hay desperté…
-Solo fue un sueño, no  lo recuerde más, mire como se pone… vaya a ducharse no ma’ mientras yo ordeno todo aquí.

Subí a ducharme mientras la nana Rosa, limpiaba arrodillada el desastre que había dejado.
-Señor por favor, no permitas que mi niño descubra la verdad, protegelo de todo lo malo te lo ruego por lo mas sagrado.











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