Yo aun seguía tratando de comunicarme con mi
madre, pero no lo lograba, mi padre ya había llegado y había trasladado a la
abuela a la iglesia del pueblo para velarla.
-Rosita aun no puedo comunicarme con mi mamá
-Yo ya me voy “llendo” a la iglesia pa’ estar
con la señora Marta.
Justo en ese momento apareció mi madre se
bajó de su auto, nos miro con cara de asombro y le dijo a la Rosita.
-¿Y tú que haces toda vestida de negro y con
ese velo en la cabeza?
-Mamá…la abuela tuvo un accidente.
-¡Y que le pasó!... ¿esta bien?
-Mamá, la abuela murió…
-¿¡Que estas hablando, Octavio!?
Justo en ese momento apareció mi padre, la
abrazó y le dijo.
-Si Irene, tu madre se cayó en el baño y murió,
ahora la estamos velando en la iglesia.
Ella se arrojó al suelo y comenzó a gritar, yo
la apreté con todas las fuerzas que pude y mi padre le acarició la cabeza.
-Tienes que ser fuerte Irene, es la ley de la
vida, los padres tienen que partir primero que nosotros…tu tienes a tu hijo y a
mi…yo te voy a apoyar en todo lo que necesites, como siempre lo he hecho.
Ella seguía gritando como una loca y decía.
-Pero si antes de que yo saliera ella estaba
bien, no me puedo resignar…mi madre… ¡noooo!
Mi abuela estuvo solo unas horas en la iglesia
y al otro día la enterramos en la mañana, no le realizaron una autopsia, el medico
determino que su muerte había sido un accidente, ya que ella sufría de hipertensión arterial.
Ya habían pasado algunos días de la muerte de
mi abuela, y en mi mente ya no tenia a la colorina, tampoco había hablado ni visto a la Graciela, pero aquel día una llamada a la casa morada haría que nuevamente comenzara mi búsqueda para averiguar que era lo que pasaba con la colorina.
-Aló…
-¿Graciela?
-Si, ¿quien es?
-Soy yo, Sara…
-¡Soa’ Sara, como ha estado!... ¿cuando va a
volver?, mire que aquí todas las chiquillas la echamos de menos.
-¡Ya niña, no seai’ patera!...mira que me ha
contado un “pajarito” que te llevai’ saliendo no ma’.
-Que es mal habla’ la gente, ¡si usted sabe
que yo amo mi trabajo!
-Lo que amai’ vo’ e’ el “pico” de ese “cabro”
que estuvo la otra noche por haya por la casa...mira chiquilla e’ mierda, no
quiero que veai mas a ese chiquillo ¡me entendiste!...cuando llegue vamos a hablar
nosotras dos.
-Oiga señora no sea na’ así...si es un amigo
no ma’.
-¿Sabis que más? pásame a la Berenice, que
necesito hablar con ella…
-Ya altiro la llamo, ¿oiga y que es de la Pepa?,
¿está con usted?
-¡Y a vo’que te importa lo que pase con la
Pepa, pásame con la Berenice será mejor!
-Parece que no le ha tocao’ na’…
-Que te hay imaginao’ mierda…
-Aló señora Sara, soy yo la Berenice…
-Hola niña… ¡dile a esa hueona de la Graciela
que cuando llegue se las va a ver conmigo!...oye niña, el joven del jeep grande
tiene prohibida la entrada a al casa.
-¿Cuál joven?
-¡El amigo de la Graciela po!
-¡Ah ya!...el mijito rico.
-Ese mismo, a y otra cosa, Cuándo esta
“tontona” se salga a juntar con el, vo’ me avisai’ ¿entendiste?
-Si señora.
-Vo’ sabi donde ubicarme… ¡ni por na’ del
mundo le vayai’ a dar el numero a esa otra!
-Me quedo clarito ‘eñora.
-No me vayai’ a fallar Berenice, yo luego
estoy por haya, así que por el momento vo’ quedai a cargo y tampoco te vayai a
poner a tomar.
-Ay señora, si no pasa na’, no se preocupe yo le cuido el
“boliche”, quédese tranquila.
-Eso espero…ya niña cuídate ¡y acuérdate de
todo lo que te dije!...chao.
- Cuídese uste’ también…chaito.
Cuando la Berenice colgó, la Graciela le
pregunto que había hablado con doña Sara.
-¿Que te dijo la vieja?
-Nada que a ti te importe…
-¡Que soy “vaca” hueona!...yo pensé que éramos
amigas.
-Si somos…ya te voy a decir, total después
igual vai’ a saber, dijo la ‘eñora que el mijito rico, tiene prohibida la
entrada, una lastima porque me hubiese encantado tenerlo entre mis sabanas.
-Quizás si me “deci” todo lo que te dijo la
vieja, te puedo hacer una cita… ¡no “vei” que me lo estoy comiendo!
-¡Tai’ ma’ hueona!...si la vieja sabe me echa
“cagando”…no te puedo decir na’.
-¡Que le “dai” color o’!...si no tiene porque
saber que me contaste...
-Ya, me voy será mejor.
-“viste” que soy maricona…
-Hablemos otro día, mira que ya va a ser hora que llegue la
“clientela”, y yo estoy a cargo; asi que anda a “emperifollarte”.
Y en Santiago, mientras ocurría la
conversación entre la Graciela y la Berenice, doña Sara conversaba con la colorina sentadas en una plaza.
-Sabi que ma’ cabra, mañana mismo nos volvemos
pa’l pueblo, no confío na’ en el juicio de la Berenice… ¡cuando se pone a tomar
se olvida hasta del poto!
-Pero yo no quiero volver…váyase usted no ma’,
no quiero volver a ver al Octavio, ni mucho menos a su familia, yo voy a estar
mejor asi estoy mas tranquila y puedo ver a mi hija.
-No, yo ya tengo todo arreglao’, ya le prohibí
la entrada a ese chiquillo… ¿acaso no confiai’ en mi?, además por lo que me hay
contao’, ese chiquillo no tiene la culpa de na’…no me cabe en la cabeza como
una madre puede hacer eso con su propio hijo...¡esa mujer es una perra!...ya
anda a buscar a la niña pa’ que vayamos pa’ la casa y arreglan sus “cositas”
que partimos mañana a primera hora.
Desperté como a las nueve de la mañana, me
levante y fui a la cocina, no había nadie en la casa, abrí el refrigerador y
saque una cerveza y subí nuevamente a mi habitación, prendí un cigarro, después
de dos “pitiadas” lo lance por el balcón y me puse a mirar la cordillera,
desnudo, el calor del sol me calentaba el cuerpo, tome otro sorbo de cerveza,
vuelvo a prender otro cigarrillo, ahora
lo tolero, en eso aparece mi “nanita” a decirme que mi madre quiere que la
acompañe a Valparaiso a ver a mi padre.
-¡Pero “nanita”, como entrai’ así!...no “vei”
que estoy “empelota”…
-Si yo te cambiaba los pañales, y te lavaba el
“poto”, además no tiene na’ que yo no haya visto antes, su mama dice que se
levante pa’ que vaya con ella a donde su papa, haya pa’ Valparaiso así que apúrese
no ma’ y métase al baño, ¡y que hace tomando a esta hora y ma’ encima con la
“guata” vacía! Ya pase pa’ acá y apague esa “custion”.
-¿Y que será lo vamos a hacer haya?...a lo
mejor vamos a tener una “comida familiar”, con mi viejo y su “maraca”.
-¡No se na’ yo!...déjese de hablar “leseras” y
pase pa’ acá esa botella…
-¡“Estai” mas loca!...si tengo que pasar el día
jugando a la familia perfecta tengo que estar preparado.
Y me tomé la “chela” al seco.
-Pero que es loco...ya le voy a preparar la
ducha y se va a pegar la primera “moja’” con agua hela’, le voy a tener listo
su desayuno “servi’ito” en la mesa.
Baje y mi madre ya estaba parada junto a la puerta con un bolso de mano en el brazo, lista para partir a ver a mi viejo.
-Aquí estoy, ¡listo para la comida familiar!
-Espero que te comportes, a tu padre lo van a
premiar por su ayuda a una casa de acogida en un cerro de Valparaiso.
-¿Y yo cuando me portado mal?
Le dije besándola en la mejilla.
-¡Estas pasado a trago!...harto te había
durado, pensé que después de la muerte de tu abuela habías cambiado…por favor,
no quiero espectáculos, va estar la prensa, ¡por favor compórtate como una
persona decente aunque sea una vez en la vida!
-Así lo haré, me comportare como un
“gentleman”.
Y nos subimos al auto y partimos rumbo a Valparaiso.
Y en el pueblo”, la señora Sara llegaba junto a la “colorina” y una niña a la casona morada.
-¿Señora Sara?...no pensé que llegaría tan
pronto, si me hubiera avisao’ le hubiera preparado algo rico pa’l almuerzo.
-¡Ya niña!...ayúdame con los bolsos, oye Berenice
¿y la Graciela donde esta?
-Esta acosta’ esa otra... ¿le digo que se
levante?
-No, déjala no ma’...llévame las maletas a mi
pieza.
-¿Y esa que esta en el auto, es la Pepa?… ¡y
con una niñita!, la voy a ir a saludar.
-Apúrate será mejor...anda rapidito que yo voy
a pasar al baño ¡que vengo que me hago!
-Hola Pepita ¿Cómo hay estao’?
-Hola Bere…mas o menos no ma’.
-Pucha que penca… ¿y esta cabra chica tan
bonita quien es?
-Es hija de una sobrina de la señora Sara…y se
la trajo a vivir pa’ acá
-¿Y va a vivir aquí con nosotras?
-No, yo ya deje la “profesión”, así que la
señora me dejó a cargo de ella.
-Era lo mejor que podríais haber hecho Pepita,
¡ vo’ nunca fuiste pa’ esta vida!, como que le encuentro un pareció a alguien,
pero no se a quien...
-¿Es súper linda, cierto?
-Si, tiene como carita de ángel…
Justo en ese momento llego doña Sara,
pegándole un “palmazo” en el poto, la mando para dentro.
-¿Que te dije a vo’?...que me llevarai las
cosas para dentro ¿o no?
-Disculpe señora, lo que pasa es me quede
mirando a esta niñita tan linda.
-“Copuchentiando”, estai vo’, no te conoceré
na’ yo…ya despídete y no digai na’ a nadie, menos a la Graciela.
-Si señora.
Doña Sara se subió a su auto, que era un auto,
grande, rojo, que le había regalado un
cliente suyo, con el cual había tenido un romance en sus “años mozos” se lo
había traído especialmente para ella de Estados Unidos, se subió en él y se fue
con la colorina y la niña.
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