-¡Suéltame!... creis que después de lo que pasó puedes aparecer esperando que te perdone.
-Yo sé que lo que hice no tiene perdón, pero estoy
aquí para que toda la verdad salga a la luz y esa mujer pague por lo que hizo.
-¿Y lo que tu me hiciste a mi acaso eso…?
Doña Sara hizo callar a Natasha antes de que
escucharan Graciela y Berenice que venían caminando junto a la Simona por el
pasillo de la casa hacia donde se encontraban ellas.
-Cállese mijita, que hay viene estas otras y
pueden escuchar algo…
-Oiga señora, fíjese que esta cabra chica es
ma’ diabla...va’ hay visita, ¿y esta quien es?
Dijo Graciela mirando a la recién llegada.
-¿¡Qué te importa a vo’ Graciela!?, ¡tan metía que
te han de ver!…ella esta perdida y anda en busca de una dirección…
-Ahhh!!!...se nota que no es na’ de acá, por la
pinta digo yo…
-Ya cállate mejor será y acompáñenme a
comprar; ya Berenice, agarra a la niña y tu Graciela tráeme la cartera que esta
encima de esa silla y vamos saliendo…ya señora aquí la dejo con la Pepa, ella
es mi mano derecha, ella le va a indicar en donde queda la dirección que busca.
-Cagaste Berenice, la ‘eñora te cambio por ser wena pal’ copete…jajaja!
-¡Que soy mal habla!...y eso que soy mi amiga
hueona…
-Cállese el parcito y vamos saliendo.
Dijo Doña Sara mientras cerraba la puerta
detrás de ella. Natasha y Maria José se sentaron en el living
de la “casona”.
-Yo no sé que viniste hacer acá…
-Vine a contar toda la verdad, voy a hacer
pagar a esa mujer
-¿A esa mujer? ...y lo que me hiciste tu; tú Maria José…junto con los demás obligaron al Octavio a violarme… ¡sabiendo que
el era nuestro hermano!
-Es que yo estaba tan enamorada del Pablo que
hacia todo lo que el quería hasta que me…
-¿Hasta que te dejo botada por la señora
Irene?...tu a eso volviste, quieres contar la verdad para vengarte de ella por
quitarte al Pablo.
-Yo vengo para que esa mujer pague y nos de lo
que nos corresponde por derecho
-Tú sigues igual, no has cambiado nada.
-Por supuesto que he cambiado, ahora tengo
mundo, tengo como defendernos de esos hueones, dame una oportunidad, yo te
puedo ayudar.
-¿Y porque debería darte yo una oportunidad? …
a mi no me dieron esa oportunidad, tu y tus amigos hicieron que mi propio
hermano me violara, ¿viste a esa niña que salio con las chiquillas?...esa es mi
hija, mía y de mi hermano.
-No lo sabía…
- Si en algo quieres ayudarme, no cuentes nada
de lo que sucedió aquel día…hazlo por mi hija, el Octavio no sabe que ella
existe, ni su madre tampoco y yo no quiero que se enteren.
-Yo no puedo hacer eso, la verdad se tiene que
saber…esa mujer tiene que pagar.
-Aun eres esa puta egoísta que siempre
fuiste…ahora quiero que te vayas y no me busques más.
Natasha se paró del sillón y abrió la puerta
para que Maria José saliera de la “casona”, antes de salir por el por el umbral
de la puerta, miro a Natasha y dijo
-Si tu así lo quieres…yo igual voy a hablar con
Octavio; no le voy a decir que tuvo una hija contigo, quizás con eso me puedas
perdonar aunque sea un poco… también quiero que sepas que estoy arrepentida por
lo que hice y que en verdad ahora podría haber cambiado nuestra vida…pero si tu no lo quieres
así, yo voy a hacer todo lo posible para conseguir lo que siempre nos ha
pertenecido como hijas del Senador.
-Andate y déjame sola, no quiero volver a
verte nunca más en mi vida…
Cuando María José salio, Natasha cerró la
puerta de un golpe y se tiro al piso a
llorar
Yo estaba comprando en el supermercado que
estaba en el centro del pueblo, cuando de pronto una pelota me golpeo en una
pierna y escuche una voz muy dulce que dijo.
-Perdón…fue sin querer.
Cuando me di vuelta, vi a una niña hermosa,
con una cabellera larga color castaña clara y unos ojos grandes de color
violeta.
-No te preocupes, no me dolió, toma aquí esta
tu pelota…
Ella se acercó, la tomo con sus manos, me sonrío
y me dijo
-Me llamo Simona ¿y tu como te llamas?
-Mucho gusto Simona…mi nombre es Octavio.
Y estire mi mano, ella la tomo y se rió; en ese
momento apareció la Graciela con la Berenice y nos vieron hablando, la Graciela
se acercó a saludarme
-¡Hola po!... ¿y tu que andai haciendo por
aquí?
-Comprando…
-Ella es la niña de la que te hable.
-Si ya nos presentamos ¿cierto Simona?
-Viste que es mas linda la cabra chica…
Dijo la Graciela mientras le desordenaba el
pelo a la niña.
-El igual es lindo… ¿es tu pololo Graciela?
Le preguntó Simona.
-Si, es mi polola ¿verdad Graciela?
Conteste yo rápidamente…así que al igual que
mi padre me enamore de una “puta” y estaba dispuesto a luchar por ese amor.
-Si esa es una proposición, si es mi pololo.
Yo me sonreí y ella se lanzó a mis brazos y
nos besamos en los labios; la Simona nos abrazó a ambos de las piernas, en ese
momento apareció doña Sara, se llevo las dos manos a la cabeza, tomo a la
Simona del brazo y la alejo de mi lado.
-Berenice, ándate con la niña y me esperan en
el auto.
-Pero señora, todavía no terminamos de
comprar, yo me tengo que comprar unas “ladysan”, no ve que ando con el “periodo”.
Le dijo la Berenice un poco avergonzada al oído
a Doña Sara. Ella la miro y le dijo
-¡Como podis ser tan tontona niña! , ya anda a
sacar esas “leseras” y me esperan en el auto con la niña
La Berenice tomó de la mano a la Simona, ella
le soltó la mano y me dio un beso en la mejilla y yo le respondí con un tierno
abrazo y me dijo
-Chao Octavio, cuando nos veamos denuevo te
voy a regalar un dibujo que voy a hacer de ti.
-Muchas gracias Simona, pórtate bien y luego te voy
a ir a ver a tu casa
La Berenice la tomo en sus brazos y salieron
del supermercado, doña Sara se quedo junto a nosotros y le dijo a la Graciela.
-Pensé que te había quedado claro a ti
Graciela, te dije que no quería ver a este cabro cerca de nosotros y vo’ lo
primero que hacis es juntarte con el y trai a la niña ma’ encima…
-No señora…si nos encontramos de casualidad no
ma’
-Es verdad yo estaba parado acá cuando me
golpeo una pelota en la pierna y era la Simona que jugaba con ella.
Ella miro hacia el cielo asombrada, balbució
unas palabras que no logre entender y tomo a la Graciela del brazo y le dijo.
-Ya, vayámonos Graciela.
-No señora, no me voy na’, el Octavio es mi
pololo y me voy a quedar aquí con el así que váyase no ma’…
-¿Como que pololo?...las putas no tenemos
pololos niña…
-Esta puta si…y soy yo y ni usted ni nadie nos
va a impedir vernos.
-Sabis que ma’…me voy y vo’ cabrita hace lo que
querai, yo ya te advertí, mas no puedo hacer.
Yo la mire y le dije desafiante.
-Quiero que me diga porque le dijo a la
Graciela que mi familia era peligrosa.
Ella puso su mano derecha sobre mi hombro y me
dijo.
-Mira cabrito, yo sé que vo’ no soy na’ malo y
no quiero que pensis que yo te quiero fregar, pero no me preguntis esas cosas a
mi…pregúntale a tu familia.
-¿Y que tiene que ver mi familia acá?…yo sé que
usted sabe algo y quiero que me lo diga ahora
-Todo a su tiempo cabrito, todo a su tiempo…
Se dio media vuelta y se fue, la Graciela me
miro y me dijo.
-¡Viste que yo tenia razón!...esta vieja algo
sabe; yo no soy na’ hueona Octavio, me voy pa’ que me aclare todo, esta noche vamos a
saber lo que oculta esta señora.
-Vamos juntos entonces…
-No, tu andate pa’ tu casa…yo te llamo apenas
sepa algo
Nos despedimos con un beso en los labios, ella
tomo un taxi y se dirigió a la “casona” y yo a la mía.
Apenas doña Sara llegó a la “casona morada”,
fue a hablar con Natasha.
-Mijita por dios, no sabe lo que acaba de
pasar… ¡el Octavio y la Simoncita se conocieron!
-¡Que me esta diciendo!, ¿pero como?
-¡En el super!…la niña estaba jugando con una
pelota, la tiro y justo le llegó al Octavio que andaba comprando…y los hubieras
visto ¡parecían que se conocían de toda la vida!...esa es la sangre mijita, ¡si
la sangre tira!
-Señora Sara, primero aparece mi hermana y
quiere contarle toda la verdad al Octavio de lo que pasó ese día y ahora el se
encuentra con la Simona…si el llega a saber que la Simona es su hija yo no sé que va a pasar…
-¿Que estai diciendo Pepa? ¿Cómo que la Simona
es hija del Octavio?
Era la voz de Graciela que había escuchado la
conversación entre la Natasha y doña Sara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario