lunes, 18 de marzo de 2013

Dear Friend,

Al igual que en la película "las ventajas de ser invisible", empezaré así:
"Querido amigo:
empiezo a ponerme mal otra vez".....y creo que esta vez sera la ultima vez, lo siento dentro de mi, en las acciones que estoy llevando acabo, en las actitudes que he tenido con las personas, siento que ya se acerca el final, estoy cansado, hundido en la misma mierda que tiempo atrás, el principio de del año pasado fue tan distinto a como fue este, con proyectos por realizar, con gente nueva a la que conocer, con amigos nuevos por hacer, con música nueva que escuchar, con un mundo nuevo que descubrir.

Siento que esta vez es diferente, ya no siento esa extraña sensación de que "por algo estoy acá"...no sé, quizás me equivoque...o quizás no.

miércoles, 13 de febrero de 2013

ya luego vuelvo a las pistas

principio de año, nuevos proyectos, antiguos proyectos, verano, alcohol, carrete y excesos, me han tenido alejado del blog pero ya luego volveré con mas historias que alguna vez escucho este hombre llamado Mr. Jones

lunes, 7 de enero de 2013

LA CULPA, capitulo final


Al llegar a mi casa, no encontré a mi madre, solo estaba la “nanita”.
-¿¡Hijo por el amor de dios donde estaba!?... ¿esta bien?
-¿Dónde esta la perra de mi madre?...
-Octavito, por favor cálmese…venga para acá.
Me abrazo, pero yo la empuje y ella cayó al suelo, ella dulcemente me pidió que me calmara y que no hiciera ninguna locura, yo le exigí tomándola de su blusa que me dijera en donde estaba mi madre.
-¡Suélteme mijito!...ella esta en un evento por la navidad en la plaza del pueblo.
Salí corriendo rumbo a la plaza en busca de esa mujer, mientras la Rosita, me gritaba desde el umbral de la puerta.
-¡Hijo por favor, no vaya a cometer una locura…!
Y se persignaba con el rosario en sus manos.
Al llegar a la plaza, mi madre estaba dando un discurso, agradeciendo el apoyo de los habitantes del pueblo, por su próxima candidatura a la alcaldía, me acerque al escenario, y tome unos regalos que había en unas bolsas plásticas de colores, los guardias me dejaron subir y se los arroje a unos niños que estaban con sus padres, ella me miro y dijo.
-Señoras y señores, este joven es mi hijo Octavio, el tiene las mismas ganas de ayudar a este pueblo y a este país, que tengo yo y mi marido, José Patricio…un aplauso para el.
Y todo el pueblo comenzó a aplaudirme y a vitorear mi nombre. Yo me acerque a mi madre y le quite el micrófono de las manos. Ella me miro con temor y lo sostuvo  fuertemente, yo la bese en la mejilla y le dije.
-No te preocupes…es navidad, solo quiero decir algunas palabras. Y ella me entrego el micrófono en las manos.
-Lo único que quería decir, es que esta mujer, mi madre.
Dije indicándola con mi mano derecha.
-Me cago la vida.
Todo el pueblo, se quedo en silencio, yo me acerque a ella y le escupí en la cara, saque una pistola y me dispare en la sien. Mientras caía al suelo, iba escuchando como todos gritaban y corrían, creyendo que habría una balacera, al caer finalmente al suelo, mire al cielo y cerré mis ojos.


En la mañana, del día 25 de diciembre, en navidad, el país entero se despertó con la noticia de que Octavio Quiroga Donoso, se había suicidado en pleno acto de su madre Doña Irene Donoso Tagle, esposa de Don José Patricio Quiroga Larrain, senador de Chile, había fallecido, producto de un ataque cardíaco en un hotel, en brazos de su secretaria, Silvana Toro, quien había sido su amante por años.

Así titularon los diarios de todo el país, la prensa buscaba a mi madre y ella aparecía en todos los canales y en los diarios como la gran victima de todo lo que había sucedido, en un programa al cual fue invitada, contó su gran verdad, “mi hijo, se entero mucho antes que su padre, tenia una amante, eso lo desbastó y lo llevo a una vida llena de excesos, las drogas y el alcohol, fueron su perdición…yo siempre trate de ayudarlo, pero el nunca quiso mi ayuda, me culpo a mi por lo que sucedía con su padre…me arrepiento tanto” y comenzó a llorar desconsolada; Ahora era amada e idolatrada por un país entero.

Ya había pasado un poco mas de un año, mi madre se traslado a vivir a Santiago, al menos Natasha, Graciela, la Simona, ellas  nunca entendieron porque hice lo que hice, pero al menos podían hacer sus vidas tranquilas, sin tener que ocultarse de ella…la Graciela, se quedo con mi recuerdo y algo mas, un hijo, al que llamo León Octavio y el cual se estaba criando con su hermana, a ella nunca le dijeron quien era su padre, se quedo con el recuerdo de ese joven lindo que conoció en el supermercado, ella no tenia porque cargar con la culpa que tuvimos que cargar su madre y yo…doña Sara siguió con su negocio, ahora la Graciela ni la Natasha trabajaban hay , pero ella nunca dejo de ayudarlas, ni tampoco “mi nanita”.


-Aquí esta lo que te prometí…ahora podrás darte una vida de reina, como siempre lo quisiste.
-Como siempre lo merecí, querrás decir…..adiós Irene, fue un gusto hacer negocios contigo.
-Adiós disfruta y pásalo bien… ¿María José?…antes de que te vayas ¿te puedo hacer una pregunta?
-¿Y cual seria esa pregunta?
-¿Por qué no te buscaste a cualquier otro un hombre rico que no fuera tu padre para que te diera lo que querías?
-No se…quizás, siempre quise sentir que me amaba…aunque no fuera como hija.

 De pronto se abre una gran puerta con un marco dorado, aparece un hombre que se dirige a mi madre y le dice.
-Ya esta todo listo para que salude al país, señora presidenta.
Ella se paro con su banda tricolor alrededor de su cuerpo y se asomo por el balcón del palacio de la moneda.





                                                     Fin.

viernes, 4 de enero de 2013

LA CULPA cap13, (penúltimo capitulo)



Cuando llegamos a “la casona”, el corazón parecía que se me iba a salir del pecho, entramos y subimos la escalera y llegamos a una habitación, al abrir la puerta hay estaba sentada sobre una cama ella se dio vuelta y me miro a los ojos y me estrechó su mano yo baje la mirada y me arroje a sus pies suplicándole perdón y casi sin voz le pedí perdón.
-Perdóname…no lo sabia.
Ella tomo dulcemente mi rostro y con lágrima en sus ojos, me dijo
-Yo no tengo nada que perdonarte…levántate y abrázame.
Nos abrazamos muy fuerte y lloramos como nunca lo habíamos hecho, solo falto ese gesto para sentir que Natasha, mi hermana, no me odiaba. Ella me quiso contar todo lo que había sucedido ese día, pero yo le dije que no me dijera nada…a mi mente se vino todo lo ocurrido, luego que Natasha cerrara sus ojos, yo me senté en un rincón y comencé a balancearme de adelante hacia atrás, y vi como los demás le tomaban el pulso a Natasha, yo solo los veía mover la boca, no escuchaba nada de lo que decían, el Pablo se acercó a mi y me zamarreo por los hombros y golpeándome la cabeza con las palmas de las manos, veía a la María José que gritaba mientras Moisés la agarraba con sus brazos y ponía su cabeza en su pecho…luego, entro en aquella habitación, mi madre, me miro y me indico con una mano y se puso a discutir con el Pablo, el la trato de abrazar, pero ella le pego una cachetada, lo empujo y el cayo sobre el sillón, ella me miro y hablo, luego tomo mi rostro con sus manos, pero yo seguía mirando a un punto fijo, ella tomo su celular y mando a callar a la María José, la empujo fuera de la habitación junto con el Moisés y les arrojo la ropa por la ventana, mientras el Pablo se terminaba de vestir, tocaron la puerta y entraron unos hombres que tomaron el cuerpo de Natasha lo taparon con una sabana y la sacaron del lugar, a mi me tomaron entre los dos y me subieron al auto.
-Tenia que ser ella…ya lo recuerdo, solo mi madre es capaz de hacer una cosa así…
-Esa mujer es capaz de hacer de todo por dinero…tu eres su propio hijo y fue capaz de hacer lo que hizo, porque todo esto que paso entre nosotros, fue idea de ella.
-¿Que estai diciendo?...
-Ella le pagó a la María José, al Moisés y al Pablo, para que te llevaran haya y obligarte a hacer lo que hiciste…Octavio, tu tienes que alejarte de ella…
-Voy a ir inmediatamente a hablar con ella…
Y salí corriendo de la casona a buscar a mi madre. 

Cuando mi padre, ya un poco mas calmado en la habitación del hotel, Silvana le pregunto que era lo que había sucedido en la casa de mi madre para que el estuviera tan destruido.
-Cuéntame mi amor, ¿que paso entre tu y Octavio cuando le contaste sobre tus dos hijas? ¿él lo tomo muy mal?
-Silvana, no se como contarte esto… ¡vas a pensar que soy un monstruo!
-! ¿Pero dime que es lo tan grave que hiciste?... ya me estas asustando José Patricio.
-Yo fui un cobarde, deje que esa mujer me convenciera que eso era lo mejor para mi y nuestro hijo…yo, Silvana deje que Irene le destruyera la vida a mi hijo y a Natasha, una de mis hijas que tuve con otra mujer…ella me convirtió en un…
-¿En un viejo maricón?...eso siempre lo fuiste.
Mi padre la quedo mirando desconcertado por la respuesta que Silvana le había dado.
-¿Pero Silvana que es lo que te pasa como puedes decirme eso?
-¿Qué? ¿Acaso no me reconoces?...soy yo saco e’guevas, tu hija mayor…María José.
Mi padre no podía cree lo que estaba oyendo, la mujer con la que había estado todos estos años, era María José.
-La mujer que todos estos años te tiraste, la que te lo chupaba en tu oficina era tu propia hija; así que José Patricio…no eres tan diferente  tu hijo Octavio.
-Eso no es verdad... ¡tu no eres mi hija! 
-Por supuesto que si, algunas cirugías pueden hacer milagros. Con el dinero que me dio “tu mujercita”, viví la buena vida por un rato, cuando ya se me estaba acabando el dinero, opere el rostro y te busque, siempre supe que eras un viejo caliente…solo tuve que moverte el culo un poco y caíste rendido a mis pies.
¡Cállate!...eso no puede ser verdad.
-Por supuesto que si “papito”…o creías que me iba a quedar así, botada en la calle, siendo ¡yo! … la hija de un senador de la república de Chile, no, no,no…yo tenia que tener todo lo que siempre me correspondió, y si no lo tenia como tu hija, lo tendría como tu mujer…
El trato de golpearla pero, ella no lo consiguió y cayo a la cama, ella se monto encima de el y le agarro la entrepierna.
-Así te gusta que te toque “papi”, quieres que te lo chupe como te gusta…
Y le bajó el cierre del pantalón, el trato de detenerla, pero en ese momento le dio un ataque al corazón que acabo con su vida en aquella habitación de hotel.

jueves, 3 de enero de 2013

LA CULPA cap.12



Y en la “casona morada”, la Graciela trataba de convencer a la Natasha de que se comunicara conmigo y me contara toda la verdad.
-Pepita…o sea Natasha, yo creo que deberías hablar con el Octavio y contarle la verdad, el cree que todo lo que me contaste fue un sueño y eso lo tiene mal, su cabeza esta llena de dudas, desde la noche que vino a la “casona” que esta como obsesionado contigo, siempre me preguntaba por ti, algo le decía que te conocía de antes….
-Viste que la sangre tira, mijita, ¿o usted cree que lo que paso con la niña y el Octavio paso por casualidad?...yo creo que llego el momento de que todos sepan lo que esa familia a hecho con ese pobre cabro y con usted…
Dijo Doña Sara, acariciando la cabeza de Natasha.
-¿Usted cree Doña Sara?...yo no se que hacer…no quiero que nadie de esa familia sepa y que yo estoy aquí, ni mucho menos que existe la Simona.
-Pero lo tiene que hacer po “mijita”, por su bien y el del Octavio, así los dos se sanan y esa mujer las paga todas juntas.
-Aquí todas te vamos a apoyar, la ‘eñora aquí presente, la Bere, yo y las demás cabras también si es necesario creo que si tu hablas con el y le cuentas la verdad y lo perdonas el va a estar mejor y se va a sanar.
Le dijo Graciela acariciando su mano.
-Yo a el no le tengo ningún rencor, ni nada que perdonarle, el  es tan victima como yo…incluso mas, toda su vida a sido una mentira…sabes que Graciela…llámalo y dile que venga para acá…
Dijo Natasha secándose una lágrima que le rodó por la mejilla.

Cuando estaba en mi casa esperando que mi madre para hablar con ella, escuche un auto que se estaciono en el patio de la casa, al mirar por la ventana, vi que era el auto de mi padre, el se bajo y con el venia la nana Rosa, salí a recibirlos.
-¿Viejo?... ¿y tu que haces por aquí?
-Octavio, yo…
Dijo mi padre y luego se quedo callado mirando el suelo.
-¿Que onda se murió alguien?
Dije un poco asustado, en eso vino la nana Rosa, me tomo por los hombros y dijo
-No mi niño, aquí no se a muerto nadie…su padre vino a hablar algo muy importante con usted, así que venga para adentro para que conversen.
Ella nos abrazo a los dos y entramos a la casa, nos sentamos en el living y mi padre aun no me daba la cara, el miro a la Rosa y le pidió un vaso de whisky sin hielo, el lo bebió rápidamente, me abrazo y se puso a llorar.
-¡Ya po que pasa!... me estai asustando papa.
-Hijo… ¡por favor perdóname!...yo no quise hacerte ese daño
Y me apretó fuertemente contra el, mientras lloraba desconsolado
De pronto la nana Rosa me tomo la cara con ambas manos y me dijo.
-Se acuerda mi niño cuando usted me contó de ese sueño que había tenido…
-Si claro que me acuerdo desde que lo soñé que mi vida se ha vuelto mas complicada que antes…pero ¿que tiene que ver el papa en todo esto…?
-Hijo…eso no fue un sueño…
-¿Que huea estai diciendo viejo?... ¿como que paso?
-Yo tengo dos hijas…..la María José y la Natasha…
-¿Me estai hueviando verdad?...yo me voy…
Me pare para salir de la casa, pero mi padre me sujetó y me sentó otra vez en el sillón y siguió hablando.
-No hijo por favor no te vayas, déjame contarte toda la verdad, yo antes de casarme con tu madre tenia otra mujer y de esa relación nacieron las dos…ellas son tus hermanas
-Tu me estai diciendo que lo que yo creía que era un sueño, pasó en ¿realidad? …y que tengo dos hermanas, la María José y… ¿la Natasha?...entonces yo viole a mi propia hermana…..eso es lo que me quieres decir.
Me pare y salí corriendo de la casa, mi padre y mi nana salieron detrás de mí, pero no me pudieron alcanzar, subí a mi auto y me fui sin rumbo. Mi teléfono no paraba de sonar, lo mire, era la Graciela, pero no le conteste, no podía pensar en nadie más que no fuera en Natasha.
Mientras Pablo bebía una botella de pisco, solo, bajo el árbol de una plaza, llorando y mirando al cielo conversaba con su amigo Moisés.
-Lo siento mucho, mi amigo…siempre me dijiste que esa mujer no era buena, pero yo nunca lo quise creer…ahora me doy cuenta que realmente tu eras quien me amaba y no ella…y la verdad yo…también te amaba, pero nunca lo quise reconocer…ahora ya no tengo a nadie que cuide, ni se preocupe de mi como tu lo hacías…lo mejor que puedo hacer es tomar hasta morir.
Y bebió un gran trago de la botella que tenia en la mano, de pronto apareció una patrulla de carabineros, se bajaron y se dirigieron hasta donde estaba Pablo.
-Parece señor, usted queda detenido.
Le dijo uno de los carabineros tomándolo del brazo derecho y arrojando la botella de pisco, que se quebró un poco mas haya, lo esposo y le dijo.
-Usted queda detenido por el asalto a la  señora  Irene Donoso y el asesinato de don Moisés Jara.
Y se lo llevaron detenido.


-No me contesta el celular...quizás le paso algo, este hueón es mas loco…
Dijo Graciela preocupada.
-¡No hablis leseras niñas!...quizá este cabro con lo loco que es, anda tomando por hay y por eso no te contesta, ya cabra no te preocupis…vamos a preparar todo, mira que pasado mañana es navidad...Pepita, andate a buscar a la niña pa’ que armemos el arbolito y adornemos la “casona”.


Estando Pablo en la celda de la comisaría, llego mi madre junto a un carabinero, ella le entrego unos billetes y el la dejo sola para que hablara con Pablo.
-¿Y tu que haces aquí?
Le dijo mientras se sentaba en el piso helado de la celda.
-Te vengo a ver…vengo a ver tu miseria.
Le dijo ella mirándolo con desprecio.
-Así, pero eso va a ser por poco tiempo, le voy a contar a Octavio lo que me obligaste a hacer hace nueve años y también le diré a la policía que tú fuiste quien mato a Moisés.
-Hazlo, ¿a quien crees que le van a creer, aun borracho asqueroso?…no sabes la risa que me da, ya alguien mando a la policía la pistola con que le disparaste a Moisés.
-Pero hay están tus huellas también ¿o acaso no te acuerdas que tu le disparaste en la cabeza?
-Por supuesto que me acuerdo, pero yo use guantes, ¿o creíste que iba ser tan estúpida para que mi huellas quedaran en el arma? …para eso te tenia a ti, lo planeé todo muy bien sabia que tu harías lo que yo te pidiera y mientras tu sacabas el dinero, yo tome la pistola y la guarde en mi cartera hasta cuando me pudiera servir y ahora llego ese momento, tu te vas a ir a la cárcel por el asesinato de tu “amorcito”, supongo que haya vas a ser muy “cotizado”…adiós Pablo.

Y se retiro caminando con orgullo mientras Pablo se colgaba de la reja gritando.
-Vuelve aquí perra culia’…maldita maraca, me las vai a pagar conchetumadre, acuérdate de mi…


Mi teléfono seguía sonando, yo estaba en el lago bebiendo, jalando y llorando, lo tome y lo conteste.
-Aló “guachito”, ¿donde estai? ¿Por qué no me contestai?... ¡háblame po!
-Graciela…yo me viole a mi hermana…
Le conteste y el teléfono se me resbalo de las manos y cayo al suelo.
-¡¡¡Octavio, Octavio contéstame donde estai…donde estai!!!
Grito desesperada la Graciela, en ese momento apareció la Natasha, doña Sara junto con la Berenice y Simona.
-¿Que pasa Graciela, porque gritai de esa manera?
-El Octavio sabe que tú eres su hermana…me lo dijo por teléfono y estaba muy mal
-¿Y te dijo donde estaba…?
Pregunto Natasha.
-No sé, cortó… ¡este hueón se va a matar!

Cuando mi padre iba saliendo de la casa, se encontró con la Silvana, que iba llegando en su auto.
-Mi amor… ¿Qué haces aquí?
-Escuche tu mensaje y me vine altiro… ¿paso algo con tu hijo?
-La verdad si…hay algo que tu no sabes…yo aparte de Octavio, tengo dos hijas y…
El no pudo seguir hablando y comenzó a llorar, Silvana lo abrazo y le dijo.
-No te preocupes, no me digas nada, si es que eso te hace tanto daño…ya llegara el momento en que me lo cuentes, quédate tranquilo y vámonos a un hotel, no quiero toparme con Irene.
Se subieron a su auto y se fueron.

Yo seguía en el lago, atónito, pensado en lo que había pasado, no podía sacar ese momento de mi cabeza, yo había violado a mi propia hermana y lo mas probable era que ella se hubiese muerto en el momento en que dio ese grito estremecedor. De pronto escuche una voz que dijo mi nombre.

-Octavio sabia que estabai aquí, “huachito”…
Era la Graciela, ella se acercó a mí y me abrazo. Yo me di vuelta y me acurruque en su pecho, ella me comenzó a acariciar mi cabello y me dijo.

-Quédate tranquilo, yo ya se la verdad y vengo a buscarte para que hables con Natasha…
Levante mi cabeza y la mire sorprendido.
-Como que para hablar con la Natasha… ¿ella esta viva?
-Si mi amor…ella es la “colorina”.



domingo, 30 de diciembre de 2012

LA CULPA cap.11


-¡Y vo’ no sabi que antes de entrar a alguna parte se toca la puerta primero! Sale de aquí será mejor.
Dijo doña Sara empujando a la Graciela fuera de la habitación en la que se encontraban.
-Usted no se meta na’ señora, estoy hablando con la Pepa…ya po respóndeme lo que te pregunte.
-Graciela tu escuchaste mal, yo…
-No me vengai’ con gueavas, yo no soy hueona, escuche clarito que estabai diciendo que la Simona es hija del Octavio.
En ese momento doña Sara se sentó al lado de la Natasha, le tomo las manos y dijo.
-Mijita…llego la hora de que se destape toda la cochina’ que hicieron con usted y el Octavio…Graciela, ven pa’ acá, siéntate aquí al lado de la Pepa.
Graciela se sentó en la cama y doña Sara cerro la puerta cuando Graciela se sentó a su lado, Natasha la tomo de las manos y comenzó a contar su historia.

-Lo que te voy a contar es muy doloroso para mi…el Octavio es mi hermano, somos hijos del mismo padre…
Dijo mirando la colcha de colores que cubría la cama. Graciela le tomo la cara con su mano derecha y le dijo.
-Pero como, si también dijiste que el era el padre de la Simona.
-Si el es el padre, hace casi nueve años, cuando éramos unos niños, el me violo…los dos teníamos trece años…mi madre era la amante del padre de Octavio desde antes que el se casara, de esa relación nació mi hermana, la María José, luego el se caso con la madre del Octavio y mi madre se embarazo de mi y a su vez la madre de Octavio se embarazo de el, nacimos con unos meses de diferencia, mi madre murió en el parto, así que a mi hermana y a mi, nos crió una mujer a la que nuestro “padre” le pagaba por hacerlo.
Dijo haciendo el gesto de unas comillas con los dedos y continúo con su relato.
-En ese tiempo, el era el alcalde de este pueblo, así que nadie podía saber que el tenia dos “huachas”, a los catorce años, mi hermana se vino desde Santiago a este pueblo para que el le diera dinero y vivir con el en su casa, ella quería vivir como una reina “no seai hueona, nosotras también somos sus hijas”, yo nunca quise acercarme a el pero circunstancias de la vida también me trajeron a este pueblo, cuando llegue, mí  hermana vivía en un departamento, sola, el padre de Octavio le daba una mesada y le pagaba el arriendo del departamento y sus gastos, así ella mantenía en secreto que era su hija, ya en ese tiempo ella pololeaba con Pablo, que era hijo de un importante empresario que había en esta zona, el era el típico “hijito de papa”, el siempre siempre hacia lo que quería y mi hermana lo satisfacía en todo, en su departamento hacían orgías y consumían toda clase de drogas, yo estuve viviendo con mi hermana por un tiempo, pero nunca me involucre en nada de eso, así que un día decidí acercarme a don José Patricio, mi padre, le conté todo lo que hacia mi hermana y el decidió que me fuera a estudiar a un internado, un fin de semana en el que salí, fui a visitar a mi hermana, ella y su pololo iban saliendo a celebrar el cumpleaños de el, me invitaron a ir con ellos y yo acepte, llegamos a una cabaña cerca del lago, cuando entramos prendieron un pito de marihuana, fume unas pitiadas, me ofrecieron una cerveza y yo acepte, bebí un sorbo grande porque tenia la boca sumamente seca y me senté en un sillón que había en una esquina de la cabaña, de pronto se abrió la puerta y entro el Moisés, quien era un amigo de mi hermana y su pololo y con el venia un niño, el niño mas hermoso que yo había visto en mi vida.
De pronto Graciela la interrumpió y le dijo.
-Ese niño era el Octavio…
-Así es, era el Octavio.
 -¡Miren a quien me encontré!
 Dijo Moisés, indicándolo, el Pablo le paso una cerveza y el Octavio se la bebió de un sorbo, todos lo aplaudieron y el los miro con una cara de orgullo y fumo del pito de marihuana.
-¿Te gusto el minito que llego?, esta rico…
Me dijo mi hermana y yo embobada le respondí.
-Es súper lindo…
Sin dejar de mirar al Octavio.
-El es nuestro “hermanito”, el es el Octavio.
Al oír esas palabras quede paralizada, me sentí sucia al darme cuenta que me había gustado mi hermano…yo sabia de su existencia pero no lo conocía…agarre mi cerveza y me la tome al “seco”, me sentí muy mal así que salí a vomitar fuera de la cabaña, cuando entre vi que todos estaban desnudos, el Moisés tocaba y besaba a mi hermana, mientras el Pablo jalaba cocaína, el le ofreció una línea de coca al Octavio y yo me quede mirando como el la inhalaba, en ese momento apareció el Pablo por detrás de mi y comenzó a arrancarme la ropa, yo me paralice, estaba completamente desnuda, me tape con las manos y el Pablo trato de sacármelas para tocarme mi vagina, al no lograrlo me pego una cachetada que me dejo aturdida y quede sentada en un rincón, hay vi que la María José tocaba al Octavio, el se reía, pero se notaba en sus ojos que estaba asustado, el Pablo tomo a mi hermana y comenzaron a tener sexo arriba de la mesa mientras el se besaba con el Moisés, al mirar hacia mi izquierda, vi que el Octavio estaba sentado con la cabeza entre sus rodillas y lloraba, el Pablo también lo noto, fue hacia el, lo agarro a garabatos, luego se dirigió hacia donde estaba yo y me agarro fuertemente del brazo y me dijo.
-¿Y vo’ también estai’ llorando?...yo pensé que también erai “guena” pal pico, igual que tu hermana.
Se chupo el dedo índice y me lo metió en la vagina, yo di un grito y el me arrojo a los pies del Octavio y le dijo.
-Métesela, maricón, pa’ que esta “putita” llore con ganas.
El Octavio se negó, trato de arrancar pero entre el Moisés y mi hermana lo agarraron, el Pablo lo patio y lo escupió, luego lo arrojo sobre mi, los dos nos miramos a los ojos mientras los demás gritaban “métesela, métesela”, yo le suplique a mi hermana que me ayudara ella se me acerco y me dijo al oído.
-No te voy a ayudar...acaso no te gusto cagarme conchetumare contándole lo que hacia al “papa”…así que cagaste no ma’ hueona…
Y se comenzó a reír junto a todos los demás, el Octavio me miro desconcertado y se puso a reír como un loco…me penetro y comenzó a frotarse fuertemente sobre mi, yo gritaba, le suplicaba que parara, pero el no lo hacia y los demás lo alentaban a que siguiera, el comenzó a moverse mas rápido, yo di un grito y me fui a negro…cuando desperté estaba en un hospital y de hay me arranque, después supe que estaba embarazada…y que la guagua era de mi hermano, me iba a hacer un aborto, pero luego lo pensé y decidí que no y no me arrepiento la Simona es mi razón de vivir. Tiempo después supe que todo era un plan de la madre de Octavio, ella les pago a mi hermana y a los demás para que hiciera esa fiesta y hay hacer lo que hicieron con el Octavio y conmigo…..así ella mataba dos pájaros de un tiro, ambos desaparecíamos y ella se quedaba con todo el dinero de su esposo.
-No se que decirte “guachita”.
Dijo la Graciela, sé abrazon y juntas comenzaron a llorar.

Cuando iba llegando a mi casa divise a mi madre hablando por su celular, al llegar a su auto apareció un hombre que no reconocí, ella cortó, hablaron algo y luego subieron a su auto juntos.

-Irene por favor tu no puedes terminar conmigo…yo he hecho todo lo que tu me has pedido, ¡incluso mate a mi mejor amigo por ti!
-A tu amante querrás decir…
-¡Tu sabes que eso no es verdad!...por favor, yo te amo…esta vez lo hare bien yo me encargo de la María José si llega a aparecer.
-¡Ya no lo hiciste antes, menos lo vas a hacer ahora!…si hubieras hecho todo bien años atrás, ahora no estaría pasando esto…el Octavio estaría internado en un psiquiátrico y esa “huacha” estaría muerta y no te preocupes esa maraca es capaz de lo que sea por plata.
-Pero eso no es mi culpa...como yo iba a saber  que él no recordaría lo que pasó y de que Natasha sobreviviera.
-Tienes razón,  en eso salio a mi, fuerte como su madre, es en lo único que estoy orgullosa de el sea mi hijo.
Paro el auto, sacó el seguro de la puerta del copiloto y le indico a Pablo que se bajara.
-Bájate y no me vuelvas a buscar ya no quiero saber de ti… andate.
-Por favor mi amor, no me trates así
El trato de besarla, pero ella lo rechazo y lo empujo, abrió la puerta y se bajo del auto, prendió un cigarrillo blanco, largo y mentolado, atrás de ella se bajo Pablo y la tomo por el brazo.
-Tú no me puedes dejar Irene.
Le dijo desesperado.
-Tu ya no me sirves…le deberías haber hecho caso al “maraco” del Moisés y haberte ido con el… ¡si ya ni como hombre me sirves!
Y le arrojó el cigarrillo a la cara;  le pasó diez mil pesos y le dijo.
-Hay tienes para que te emborraches…ahora que ya no tienes a tu amor para que te de tomar…
Y se dio media vuelta para subirse al auto nuevamente, Pablo se puso por delante de ella y le dijo.
-Tú me prometiste que dejarías a tu esposo para que estuviéramos juntos…
Ella lo miro a los ojos y le dijo.
-¿Y tú te lo creíste?...yo estoy separada de José Patricio hace años ya tu para mi no eres nadie ni nada.
El cerró los ojos y derramó unas lagrimas, empuño sus puños y le pego un combo, ella cayó sobre el capó del auto.
-Así que no sirvo para nada, te voy a hacer gozar como la perra que eres.
 Bajo su falda, rompió sus calzones y la penetro por el ano, mientras lo hacia la tomo por el cabello y le dijo al oído.
-¿Te gusta como te lo meto…perra culia’?
Luego le dio vuelta la cara y le escupió dentro de la boca y le azoto la cara contra el auto, cuando termino se guardo los calzones en su bolsillo y le dijo.
-Me llevo un recuerdo tuyo…
La beso en los labios y se fue dejándola tirada en medio del camino.




jueves, 27 de diciembre de 2012

LA CULPA cap.10


-¡Suéltame!... creis que después de lo que pasó puedes aparecer esperando que te perdone.
-Yo sé que lo que hice no tiene perdón, pero estoy aquí para que toda la verdad salga a la luz y esa mujer pague por lo que hizo.
-¿Y lo que tu me hiciste a mi acaso eso…?
Doña Sara hizo callar a Natasha antes de que escucharan Graciela y Berenice que venían caminando junto a la Simona por el pasillo de la casa hacia donde se encontraban ellas.
-Cállese mijita, que hay viene estas otras y pueden escuchar algo…
-Oiga señora, fíjese que esta cabra chica es ma’ diabla...va’ hay visita, ¿y esta quien es?
Dijo Graciela mirando a la recién llegada.
-¿¡Qué te importa a vo’ Graciela!?, ¡tan metía que te han de ver!…ella esta perdida y anda en busca de una dirección…
-Ahhh!!!...se nota que no es na’ de acá, por la pinta digo yo…
-Ya cállate mejor será y acompáñenme a comprar; ya Berenice, agarra a la niña y tu Graciela tráeme la cartera que esta encima de esa silla y vamos saliendo…ya señora aquí la dejo con la Pepa, ella es mi mano derecha, ella le va a indicar en donde queda la dirección que busca.
-Cagaste Berenice, la ‘eñora te cambio por ser wena pal’ copete…jajaja!
-¡Que soy mal habla!...y eso que soy mi amiga hueona…
-Cállese el parcito y vamos saliendo.
Dijo Doña Sara mientras cerraba la puerta detrás de ella. Natasha y Maria José se sentaron en el living de la “casona”.
-Yo no sé que viniste hacer acá…
-Vine a contar toda la verdad, voy a hacer pagar a esa mujer
-¿A esa mujer? ...y lo que me hiciste tu; tú Maria José…junto con los demás obligaron al Octavio a violarme… ¡sabiendo que el era nuestro hermano!
-Es que yo estaba tan enamorada del Pablo que hacia todo lo que el quería hasta que me…
-¿Hasta que te dejo botada por la señora Irene?...tu a eso volviste, quieres contar la verdad para vengarte de ella por quitarte al Pablo.
-Yo vengo para que esa mujer pague y nos de lo que nos corresponde por derecho
-Tú sigues igual, no has cambiado nada.
-Por supuesto que he cambiado, ahora tengo mundo, tengo como defendernos de esos hueones, dame una oportunidad, yo te puedo ayudar.
-¿Y porque debería darte yo una oportunidad? … a mi no me dieron esa oportunidad, tu y tus amigos hicieron que mi propio hermano me violara, ¿viste a esa niña que salio con las chiquillas?...esa es mi hija, mía y de mi hermano.
-No lo sabía…
- Si en algo quieres ayudarme, no cuentes nada de lo que sucedió aquel día…hazlo por mi hija, el Octavio no sabe que ella existe, ni su madre tampoco y yo no quiero que se enteren.
-Yo no puedo hacer eso, la verdad se tiene que saber…esa mujer tiene que pagar.
-Aun eres esa puta egoísta que siempre fuiste…ahora quiero que te vayas y no me busques más.
Natasha se paró del sillón y abrió la puerta para que Maria José saliera de la “casona”, antes de salir por el por el umbral de la puerta, miro a Natasha y dijo
-Si tu así lo quieres…yo igual voy a hablar con Octavio; no le voy a decir que tuvo una hija contigo, quizás con eso me puedas perdonar aunque sea un poco… también quiero que sepas que estoy arrepentida por lo que hice y que en verdad ahora podría haber cambiado nuestra vida…pero si tu no lo quieres así, yo voy a hacer todo lo posible para conseguir lo que siempre nos ha pertenecido como hijas del Senador.
-Andate y déjame sola, no quiero volver a verte nunca más en mi vida…
Cuando María José salio, Natasha cerró la puerta de un golpe y se tiro al  piso a llorar 

Yo estaba comprando en el supermercado que estaba en el centro del pueblo, cuando de pronto una pelota me golpeo en una pierna y escuche una voz muy dulce que dijo.
-Perdón…fue sin querer.
Cuando me di vuelta, vi a una niña hermosa, con una cabellera larga color castaña clara y unos ojos grandes de color violeta.
-No te preocupes, no me dolió, toma aquí esta tu pelota…
Ella se acercó, la tomo con sus manos, me sonrío y me dijo

-Me llamo Simona  ¿y tu como te llamas?
-Mucho gusto Simona…mi nombre es Octavio.
Y estire mi mano, ella la tomo y se rió; en ese momento apareció la Graciela con la Berenice y nos vieron hablando, la Graciela se acercó a saludarme

-¡Hola po!... ¿y tu que andai haciendo por aquí?
-Comprando…
-Ella es la niña de la que te hable.
-Si ya nos presentamos ¿cierto Simona?
-Viste que es mas linda la cabra chica…
Dijo la Graciela mientras le desordenaba el pelo a la niña.
-El igual es lindo… ¿es tu pololo Graciela?
Le preguntó Simona.
-Si, es mi polola ¿verdad Graciela?
Conteste yo rápidamente…así que al igual que mi padre me enamore de una “puta” y estaba dispuesto a luchar por ese amor.
-Si esa es una proposición, si es mi pololo.
Yo me sonreí y ella se lanzó a mis brazos y nos besamos en los labios; la Simona nos abrazó a ambos de las piernas, en ese momento apareció doña Sara, se llevo las dos manos a la cabeza, tomo a la Simona del brazo y la alejo de mi lado.
-Berenice, ándate con la niña y me esperan en el auto.
-Pero señora, todavía no terminamos de comprar, yo me tengo que comprar unas “ladysan”, no ve que ando con el “periodo”.
Le dijo la Berenice un poco avergonzada al oído a Doña Sara. Ella la miro y le dijo
-¡Como podis ser tan tontona niña! , ya anda a sacar esas “leseras” y me esperan en el auto con la niña
La Berenice tomó de la mano a la Simona, ella le soltó la mano y me dio un beso en la mejilla y yo le respondí con un tierno abrazo y me dijo
-Chao Octavio, cuando nos veamos denuevo te voy a regalar un dibujo que voy a hacer de ti.
-Muchas gracias Simona, pórtate bien y luego te voy a ir a ver a tu casa
La Berenice la tomo en sus brazos y salieron del supermercado, doña Sara se quedo junto a nosotros y le dijo a la Graciela.

-Pensé que te había quedado claro a ti Graciela, te dije que no quería ver a este cabro cerca de nosotros y vo’ lo primero que hacis es juntarte con el y trai a la niña ma’ encima…
-No señora…si nos encontramos de casualidad no ma’
-Es verdad yo estaba parado acá cuando me golpeo una pelota en la pierna y era la Simona que jugaba con ella.
Ella miro hacia el cielo asombrada, balbució unas palabras que no logre entender y tomo a la Graciela del brazo y le dijo.
-Ya, vayámonos Graciela.
-No señora, no me voy na’, el Octavio es mi pololo y me voy a quedar aquí con el así que váyase no ma’…
-¿Como que pololo?...las putas no tenemos pololos niña…
-Esta puta si…y soy yo y ni usted ni nadie nos va a impedir vernos.
-Sabis que ma’…me voy y vo’ cabrita hace lo que querai, yo ya te advertí, mas no puedo hacer.
Yo la mire y le dije desafiante.
-Quiero que me diga porque le dijo a la Graciela que mi familia era peligrosa.
Ella puso su mano derecha sobre mi hombro y me dijo.
-Mira cabrito, yo sé que vo’ no soy na’ malo y no quiero que pensis que yo te quiero fregar, pero no me preguntis esas cosas a mi…pregúntale a tu familia.
-¿Y que tiene que ver mi familia acá?…yo sé que usted sabe algo y quiero que me lo diga ahora
-Todo a su tiempo cabrito, todo a su tiempo…
Se dio media vuelta y se fue, la Graciela me miro y me dijo.
-¡Viste que yo tenia razón!...esta vieja algo sabe; yo no soy na’ hueona Octavio, me voy pa’ que me aclare todo, esta noche vamos a saber lo que oculta esta señora.
-Vamos juntos entonces…
-No, tu andate pa’ tu casa…yo te llamo apenas sepa algo
Nos despedimos con un beso en los labios, ella tomo un taxi y se dirigió a la “casona” y yo a la mía.

Apenas doña Sara llegó a la “casona morada”, fue a hablar con Natasha.
-Mijita por dios, no sabe lo que acaba de pasar… ¡el Octavio y la Simoncita se conocieron!
-¡Que me esta diciendo!, ¿pero como?
-¡En el super!…la niña estaba jugando con una pelota, la tiro y justo le llegó al Octavio que andaba comprando…y los hubieras visto ¡parecían que se conocían de toda la vida!...esa es la sangre mijita, ¡si la sangre tira!
-Señora Sara, primero aparece mi hermana y quiere contarle toda la verdad al Octavio de lo que pasó ese día y ahora el se encuentra con la Simona…si el llega a saber que la Simona es su hija yo no sé que va a pasar…
-¿Que estai diciendo Pepa? ¿Cómo que la Simona es hija del Octavio?
Era la voz de Graciela que había escuchado la conversación entre la Natasha y doña Sara.