lunes, 7 de enero de 2013

LA CULPA, capitulo final


Al llegar a mi casa, no encontré a mi madre, solo estaba la “nanita”.
-¿¡Hijo por el amor de dios donde estaba!?... ¿esta bien?
-¿Dónde esta la perra de mi madre?...
-Octavito, por favor cálmese…venga para acá.
Me abrazo, pero yo la empuje y ella cayó al suelo, ella dulcemente me pidió que me calmara y que no hiciera ninguna locura, yo le exigí tomándola de su blusa que me dijera en donde estaba mi madre.
-¡Suélteme mijito!...ella esta en un evento por la navidad en la plaza del pueblo.
Salí corriendo rumbo a la plaza en busca de esa mujer, mientras la Rosita, me gritaba desde el umbral de la puerta.
-¡Hijo por favor, no vaya a cometer una locura…!
Y se persignaba con el rosario en sus manos.
Al llegar a la plaza, mi madre estaba dando un discurso, agradeciendo el apoyo de los habitantes del pueblo, por su próxima candidatura a la alcaldía, me acerque al escenario, y tome unos regalos que había en unas bolsas plásticas de colores, los guardias me dejaron subir y se los arroje a unos niños que estaban con sus padres, ella me miro y dijo.
-Señoras y señores, este joven es mi hijo Octavio, el tiene las mismas ganas de ayudar a este pueblo y a este país, que tengo yo y mi marido, José Patricio…un aplauso para el.
Y todo el pueblo comenzó a aplaudirme y a vitorear mi nombre. Yo me acerque a mi madre y le quite el micrófono de las manos. Ella me miro con temor y lo sostuvo  fuertemente, yo la bese en la mejilla y le dije.
-No te preocupes…es navidad, solo quiero decir algunas palabras. Y ella me entrego el micrófono en las manos.
-Lo único que quería decir, es que esta mujer, mi madre.
Dije indicándola con mi mano derecha.
-Me cago la vida.
Todo el pueblo, se quedo en silencio, yo me acerque a ella y le escupí en la cara, saque una pistola y me dispare en la sien. Mientras caía al suelo, iba escuchando como todos gritaban y corrían, creyendo que habría una balacera, al caer finalmente al suelo, mire al cielo y cerré mis ojos.


En la mañana, del día 25 de diciembre, en navidad, el país entero se despertó con la noticia de que Octavio Quiroga Donoso, se había suicidado en pleno acto de su madre Doña Irene Donoso Tagle, esposa de Don José Patricio Quiroga Larrain, senador de Chile, había fallecido, producto de un ataque cardíaco en un hotel, en brazos de su secretaria, Silvana Toro, quien había sido su amante por años.

Así titularon los diarios de todo el país, la prensa buscaba a mi madre y ella aparecía en todos los canales y en los diarios como la gran victima de todo lo que había sucedido, en un programa al cual fue invitada, contó su gran verdad, “mi hijo, se entero mucho antes que su padre, tenia una amante, eso lo desbastó y lo llevo a una vida llena de excesos, las drogas y el alcohol, fueron su perdición…yo siempre trate de ayudarlo, pero el nunca quiso mi ayuda, me culpo a mi por lo que sucedía con su padre…me arrepiento tanto” y comenzó a llorar desconsolada; Ahora era amada e idolatrada por un país entero.

Ya había pasado un poco mas de un año, mi madre se traslado a vivir a Santiago, al menos Natasha, Graciela, la Simona, ellas  nunca entendieron porque hice lo que hice, pero al menos podían hacer sus vidas tranquilas, sin tener que ocultarse de ella…la Graciela, se quedo con mi recuerdo y algo mas, un hijo, al que llamo León Octavio y el cual se estaba criando con su hermana, a ella nunca le dijeron quien era su padre, se quedo con el recuerdo de ese joven lindo que conoció en el supermercado, ella no tenia porque cargar con la culpa que tuvimos que cargar su madre y yo…doña Sara siguió con su negocio, ahora la Graciela ni la Natasha trabajaban hay , pero ella nunca dejo de ayudarlas, ni tampoco “mi nanita”.


-Aquí esta lo que te prometí…ahora podrás darte una vida de reina, como siempre lo quisiste.
-Como siempre lo merecí, querrás decir…..adiós Irene, fue un gusto hacer negocios contigo.
-Adiós disfruta y pásalo bien… ¿María José?…antes de que te vayas ¿te puedo hacer una pregunta?
-¿Y cual seria esa pregunta?
-¿Por qué no te buscaste a cualquier otro un hombre rico que no fuera tu padre para que te diera lo que querías?
-No se…quizás, siempre quise sentir que me amaba…aunque no fuera como hija.

 De pronto se abre una gran puerta con un marco dorado, aparece un hombre que se dirige a mi madre y le dice.
-Ya esta todo listo para que salude al país, señora presidenta.
Ella se paro con su banda tricolor alrededor de su cuerpo y se asomo por el balcón del palacio de la moneda.





                                                     Fin.

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