Al llegar a mi casa, no encontré a mi madre,
solo estaba la “nanita”.
-¿¡Hijo por el amor de dios donde estaba!?...
¿esta bien?
-¿Dónde esta la perra de mi madre?...
-Octavito, por favor cálmese…venga para acá.
Me abrazo, pero yo la empuje y ella cayó al
suelo, ella dulcemente me pidió que me calmara y que no hiciera ninguna locura,
yo le exigí tomándola de su blusa que me dijera en donde estaba mi madre.
-¡Suélteme mijito!...ella esta en un evento
por la navidad en la plaza del pueblo.
Salí corriendo rumbo a la plaza en busca de
esa mujer, mientras la Rosita, me gritaba desde el umbral de la puerta.
-¡Hijo por favor, no vaya a cometer una
locura…!
Y se persignaba con el rosario en sus manos.
Al llegar a la plaza, mi madre estaba dando un
discurso, agradeciendo el apoyo de los habitantes del pueblo, por su próxima
candidatura a la alcaldía, me acerque al escenario, y tome unos regalos que
había en unas bolsas plásticas de colores, los guardias me dejaron subir y se
los arroje a unos niños que estaban con sus padres, ella me miro y dijo.
-Señoras y señores, este joven es mi hijo
Octavio, el tiene las mismas ganas de ayudar a este pueblo y a este país, que
tengo yo y mi marido, José Patricio…un aplauso para el.
Y todo el pueblo comenzó a aplaudirme y a
vitorear mi nombre. Yo me acerque a mi madre y le quite el micrófono de las
manos. Ella me miro con temor y lo sostuvo
fuertemente, yo la bese en la mejilla y le dije.
-No te preocupes…es navidad, solo quiero decir
algunas palabras. Y ella me entrego el micrófono en las manos.
-Lo único
que quería decir, es que esta mujer, mi madre.
Dije indicándola con mi mano derecha.
-Me cago la vida.
Todo el pueblo, se quedo en silencio, yo me
acerque a ella y le escupí en la cara, saque una pistola y me dispare en la
sien. Mientras caía al suelo, iba escuchando como todos gritaban y corrían,
creyendo que habría una balacera, al caer finalmente al suelo, mire al cielo y cerré
mis ojos.
En la mañana, del día 25 de diciembre, en
navidad, el país entero se despertó con la noticia de que Octavio Quiroga
Donoso, se había suicidado en pleno acto de su madre Doña Irene Donoso Tagle,
esposa de Don José Patricio Quiroga Larrain, senador de Chile, había fallecido,
producto de un ataque cardíaco en un hotel, en brazos de su secretaria, Silvana
Toro, quien había sido su amante por años.
Así titularon los diarios de todo el país, la prensa buscaba a mi madre y ella aparecía en todos los canales y
en los diarios como la gran victima de todo lo que había sucedido, en un
programa al cual fue invitada, contó su gran verdad, “mi hijo, se entero mucho
antes que su padre, tenia una amante, eso lo desbastó y lo llevo a una vida
llena de excesos, las drogas y el alcohol, fueron su perdición…yo siempre trate
de ayudarlo, pero el nunca quiso mi ayuda, me culpo a mi por lo que sucedía con
su padre…me arrepiento tanto” y comenzó a llorar desconsolada; Ahora era amada e
idolatrada por un país entero.
Ya había pasado un poco mas de un año, mi
madre se traslado a vivir a Santiago, al menos Natasha, Graciela, la Simona,
ellas nunca entendieron porque hice lo
que hice, pero al menos podían hacer sus vidas tranquilas, sin tener que
ocultarse de ella…la Graciela, se quedo con mi recuerdo y algo mas, un hijo, al
que llamo León Octavio y el cual se estaba criando con su hermana, a ella nunca
le dijeron quien era su padre, se quedo con el recuerdo de ese joven lindo que
conoció en el supermercado, ella no tenia porque cargar con la culpa que
tuvimos que cargar su madre y yo…doña Sara siguió con su negocio, ahora la
Graciela ni la Natasha trabajaban hay , pero ella nunca dejo de ayudarlas, ni
tampoco “mi nanita”.
-Aquí esta lo que te prometí…ahora podrás
darte una vida de reina, como siempre lo quisiste.
-Como siempre lo merecí, querrás decir…..adiós
Irene, fue un gusto hacer negocios contigo.
-Adiós disfruta y pásalo bien… ¿María
José?…antes de que te vayas ¿te puedo hacer una pregunta?
-¿Y cual seria esa pregunta?
-¿Por qué no te buscaste a cualquier otro un
hombre rico que no fuera tu padre para que te diera lo que querías?
-No se…quizás, siempre quise sentir que me
amaba…aunque no fuera como hija.
De
pronto se abre una gran puerta con un marco dorado, aparece un hombre que se
dirige a mi madre y le dice.
-Ya esta todo listo para que salude al país,
señora presidenta.
Ella se paro con su banda tricolor alrededor
de su cuerpo y se asomo por el balcón del palacio de la moneda.
Fin.
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