Cuando llegamos a “la casona”, el corazón parecía
que se me iba a salir del pecho, entramos y subimos la escalera y llegamos a
una habitación, al abrir la puerta hay estaba sentada sobre una cama ella se
dio vuelta y me miro a los ojos y me estrechó su mano yo baje la mirada y me
arroje a sus pies suplicándole perdón y casi sin voz le pedí perdón.
-Perdóname…no lo sabia.
Ella tomo dulcemente mi rostro y con lágrima
en sus ojos, me dijo
-Yo no tengo nada que perdonarte…levántate y
abrázame.
Nos abrazamos muy fuerte y lloramos como nunca lo habíamos
hecho, solo falto ese gesto para sentir que Natasha, mi hermana, no me odiaba.
Ella me quiso contar todo lo que había sucedido ese día, pero yo le dije que no
me dijera nada…a mi mente se vino todo lo ocurrido, luego que Natasha cerrara
sus ojos, yo me senté en un rincón y comencé a balancearme de adelante hacia
atrás, y vi como los demás le tomaban el pulso a Natasha, yo solo los veía
mover la boca, no escuchaba nada de lo que decían, el Pablo se acercó a mi y me
zamarreo por los hombros y golpeándome la cabeza con las palmas de las manos,
veía a la María José que gritaba mientras Moisés la agarraba con sus brazos y ponía
su cabeza en su pecho…luego, entro en aquella habitación, mi madre, me miro y me indico con una mano y se
puso a discutir con el Pablo, el la trato de abrazar, pero ella le pego una
cachetada, lo empujo y el cayo sobre el sillón, ella me miro y hablo, luego
tomo mi rostro con sus manos, pero yo seguía mirando a un punto fijo, ella tomo
su celular y mando a callar a la María José, la empujo fuera de la habitación
junto con el Moisés y les arrojo la ropa por la ventana, mientras el Pablo se
terminaba de vestir, tocaron la puerta y entraron unos hombres que tomaron el
cuerpo de Natasha lo taparon con una sabana y la sacaron del lugar, a mi me
tomaron entre los dos y me subieron al auto.
-Tenia que ser ella…ya lo recuerdo, solo mi
madre es capaz de hacer una cosa así…
-Esa mujer es capaz de hacer de todo por
dinero…tu eres su propio hijo y fue capaz de hacer lo que hizo, porque todo
esto que paso entre nosotros, fue idea de ella.
-¿Que estai diciendo?...
-Ella le pagó a la María José, al Moisés y al
Pablo, para que te llevaran haya y obligarte a hacer lo que hiciste…Octavio, tu
tienes que alejarte de ella…
-Voy a ir inmediatamente a hablar con ella…
Y salí corriendo de la casona a buscar a mi
madre.
Cuando mi padre, ya un poco mas calmado en la
habitación del hotel, Silvana le pregunto que era lo que había sucedido en la
casa de mi madre para que el estuviera tan destruido.
-Cuéntame mi amor, ¿que paso entre tu y
Octavio cuando le contaste sobre tus dos hijas? ¿él lo tomo muy mal?
-Silvana, no se como contarte esto… ¡vas a
pensar que soy un monstruo!
-! ¿Pero dime que es lo tan grave que
hiciste?... ya me estas asustando José Patricio.
-Yo fui un cobarde, deje que esa mujer me
convenciera que eso era lo mejor para mi y nuestro hijo…yo, Silvana deje que
Irene le destruyera la vida a mi hijo y a Natasha, una de mis hijas que tuve
con otra mujer…ella me convirtió en un…
-¿En un viejo maricón?...eso siempre lo
fuiste.
Mi padre la quedo mirando desconcertado por la
respuesta que Silvana le había dado.
-¿Pero Silvana que es lo que te pasa como
puedes decirme eso?
-¿Qué? ¿Acaso no me reconoces?...soy yo saco
e’guevas, tu hija mayor…María José.
Mi padre no podía cree lo que estaba oyendo,
la mujer con la que había estado todos estos años, era María José.
-La mujer que todos estos años te tiraste, la
que te lo chupaba en tu oficina era tu propia hija; así que José Patricio…no
eres tan diferente tu hijo Octavio.
-Eso no es verdad... ¡tu no eres mi hija!
-Por supuesto que si, algunas cirugías pueden
hacer milagros. Con el dinero que me dio “tu mujercita”, viví la buena vida por
un rato, cuando ya se me estaba acabando el dinero, opere el rostro y te
busque, siempre supe que eras un viejo caliente…solo tuve que moverte el culo
un poco y caíste rendido a mis pies.
¡Cállate!...eso no puede ser verdad.
-Por supuesto que si “papito”…o creías que me
iba a quedar así, botada en la calle, siendo ¡yo! … la hija de un senador de la república de Chile, no, no,no…yo tenia que tener todo lo que siempre me
correspondió, y si no lo tenia como tu hija, lo tendría como tu mujer…
El trato de golpearla pero, ella no lo
consiguió y cayo a la cama, ella se monto encima de el y le agarro la
entrepierna.
-Así te gusta que te toque “papi”, quieres que
te lo chupe como te gusta…
Y le bajó el cierre del pantalón, el trato de
detenerla, pero en ese momento le dio un ataque al corazón que acabo con su
vida en aquella habitación de hotel.
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