Y en la “casona morada”, la Graciela trataba de
convencer a la Natasha de que se comunicara conmigo y me contara toda la verdad.
-Pepita…o sea Natasha, yo creo que deberías
hablar con el Octavio y contarle la verdad, el cree que todo lo que me contaste
fue un sueño y eso lo tiene mal, su cabeza esta llena de dudas, desde la noche
que vino a la “casona” que esta como obsesionado contigo, siempre me preguntaba
por ti, algo le decía que te conocía de antes….
-Viste que la sangre tira, mijita, ¿o usted
cree que lo que paso con la niña y el Octavio paso por casualidad?...yo creo
que llego el momento de que todos sepan lo que esa familia a hecho con ese
pobre cabro y con usted…
Dijo Doña Sara, acariciando la cabeza de
Natasha.
-¿Usted cree Doña Sara?...yo no se que
hacer…no quiero que nadie de esa familia sepa y que yo estoy aquí, ni mucho
menos que existe la Simona.
-Pero lo tiene que hacer po “mijita”, por su
bien y el del Octavio, así los dos se sanan y esa mujer las paga todas juntas.
-Aquí todas te vamos a apoyar, la ‘eñora aquí
presente, la Bere, yo y las demás cabras también si es necesario creo que si tu
hablas con el y le cuentas la verdad y lo perdonas el va a estar mejor y se va
a sanar.
Le dijo Graciela acariciando su mano.
-Yo a el no le tengo ningún rencor, ni nada
que perdonarle, el es tan victima como
yo…incluso mas, toda su vida a sido una mentira…sabes que Graciela…llámalo y
dile que venga para acá…
Dijo Natasha secándose una lágrima que le rodó
por la mejilla.
Cuando estaba en mi casa esperando que mi
madre para hablar con ella, escuche un auto que se estaciono en el patio de la
casa, al mirar por la ventana, vi que era el auto de mi padre, el se bajo y con
el venia la nana Rosa, salí a recibirlos.
-¿Viejo?... ¿y tu que haces por aquí?
-Octavio, yo…
Dijo mi padre y luego se quedo callado mirando
el suelo.
-¿Que onda se murió alguien?
Dije un poco asustado, en eso vino la nana
Rosa, me tomo por los hombros y dijo
-No mi niño, aquí no se a muerto nadie…su
padre vino a hablar algo muy importante con usted, así que venga para adentro
para que conversen.
Ella nos abrazo a los dos y entramos a la
casa, nos sentamos en el living y mi padre aun no me daba la cara, el miro a la
Rosa y le pidió un vaso de whisky sin hielo, el lo bebió rápidamente, me abrazo
y se puso a llorar.
-¡Ya po que pasa!... me estai asustando papa.
-Hijo… ¡por favor perdóname!...yo no quise
hacerte ese daño
Y me apretó fuertemente contra el, mientras
lloraba desconsolado
De pronto la nana Rosa me tomo la cara con
ambas manos y me dijo.
-Se acuerda mi niño cuando usted me contó de
ese sueño que había tenido…
-Si claro que me acuerdo desde que lo soñé que
mi vida se ha vuelto mas complicada que antes…pero ¿que tiene que ver el papa
en todo esto…?
-Hijo…eso no fue un sueño…
-¿Que huea estai diciendo viejo?... ¿como que
paso?
-Yo tengo dos hijas…..la María José y la
Natasha…
-¿Me estai hueviando verdad?...yo me voy…
Me pare para salir de la casa, pero mi padre
me sujetó y me sentó otra vez en el sillón y siguió hablando.
-No hijo por favor no te vayas, déjame
contarte toda la verdad, yo antes de casarme con tu madre tenia otra mujer y de
esa relación nacieron las dos…ellas son tus hermanas
-Tu me estai diciendo que lo que yo creía que era
un sueño, pasó en ¿realidad? …y que tengo dos hermanas, la María José y… ¿la
Natasha?...entonces yo viole a mi propia hermana…..eso es lo que me quieres
decir.
Me pare y salí corriendo de la casa, mi padre
y mi nana salieron detrás de mí, pero no me pudieron alcanzar, subí a mi auto y
me fui sin rumbo. Mi teléfono no paraba de sonar, lo mire, era la Graciela,
pero no le conteste, no podía pensar en nadie más que no fuera en Natasha.
Mientras Pablo bebía una botella de pisco,
solo, bajo el árbol de una plaza, llorando y mirando al cielo conversaba con su
amigo Moisés.
-Lo siento mucho, mi amigo…siempre me dijiste
que esa mujer no era buena, pero yo nunca lo quise creer…ahora me doy cuenta
que realmente tu eras quien me amaba y no ella…y la verdad yo…también te amaba,
pero nunca lo quise reconocer…ahora ya no tengo a nadie que cuide, ni se
preocupe de mi como tu lo hacías…lo mejor que puedo hacer es tomar hasta morir.
Y bebió un gran trago de la botella que tenia
en la mano, de pronto apareció una patrulla de carabineros, se bajaron y se
dirigieron hasta donde estaba Pablo.
-Parece señor, usted queda detenido.
Le dijo uno de los carabineros tomándolo del
brazo derecho y arrojando la botella de pisco, que se quebró un poco mas haya,
lo esposo y le dijo.
-Usted queda detenido por el asalto a la señora Irene Donoso y el asesinato de don Moisés
Jara.
Y se lo llevaron detenido.
-No me contesta el celular...quizás le paso
algo, este hueón es mas loco…
Dijo Graciela preocupada.
-¡No hablis leseras niñas!...quizá este cabro
con lo loco que es, anda tomando por hay y por eso no te contesta, ya cabra no
te preocupis…vamos a preparar todo, mira que pasado mañana es navidad...Pepita, andate a buscar a la niña pa’ que armemos el arbolito y adornemos la “casona”.
Estando Pablo en la celda de la comisaría,
llego mi madre junto a un carabinero, ella le entrego unos billetes y el la
dejo sola para que hablara con Pablo.
-¿Y tu que haces aquí?
Le dijo mientras se sentaba en el piso helado
de la celda.
-Te vengo a ver…vengo a ver tu miseria.
Le dijo ella mirándolo con desprecio.
-Así, pero eso va a ser por poco tiempo, le voy
a contar a Octavio lo que me obligaste a hacer hace nueve años y también le diré
a la policía que tú fuiste quien mato a Moisés.
-Hazlo, ¿a quien crees que le van a creer, aun
borracho asqueroso?…no sabes la risa que me da, ya alguien mando a la policía la
pistola con que le disparaste a Moisés.
-Pero hay están tus huellas también ¿o acaso
no te acuerdas que tu le disparaste en la cabeza?
-Por supuesto que me acuerdo, pero yo use
guantes, ¿o creíste que iba ser tan estúpida para que mi huellas quedaran en el
arma? …para eso te tenia a ti, lo planeé todo muy bien sabia que tu harías lo
que yo te pidiera y mientras tu sacabas el dinero, yo tome la pistola y la
guarde en mi cartera hasta cuando me pudiera servir y ahora llego ese momento,
tu te vas a ir a la cárcel por el asesinato de tu “amorcito”, supongo que haya
vas a ser muy “cotizado”…adiós Pablo.
Y se retiro caminando con orgullo mientras
Pablo se colgaba de la reja gritando.
-Vuelve aquí perra culia’…maldita maraca, me
las vai a pagar conchetumadre, acuérdate de mi…
Mi teléfono seguía sonando, yo estaba en el
lago bebiendo, jalando y llorando, lo tome y lo conteste.
-Aló “guachito”, ¿donde estai? ¿Por qué no me
contestai?... ¡háblame po!
-Graciela…yo me viole a mi hermana…
Le conteste y el teléfono se me resbalo de las
manos y cayo al suelo.
-¡¡¡Octavio, Octavio contéstame donde estai…donde
estai!!!
Grito desesperada la Graciela, en ese momento apareció
la Natasha, doña Sara junto con la Berenice y Simona.
-¿Que pasa Graciela, porque gritai de esa manera?
-El Octavio sabe que tú eres su hermana…me lo
dijo por teléfono y estaba muy mal
-¿Y te dijo donde estaba…?
Pregunto Natasha.
-No sé, cortó… ¡este hueón se va a matar!
Cuando mi padre iba saliendo de la casa, se
encontró con la Silvana, que iba llegando en su auto.
-Mi amor… ¿Qué haces aquí?
-Escuche tu mensaje y me vine altiro… ¿paso
algo con tu hijo?
-La verdad si…hay algo que tu no sabes…yo
aparte de Octavio, tengo dos hijas y…
El no pudo seguir hablando y comenzó a llorar,
Silvana lo abrazo y le dijo.
-No te preocupes, no me digas nada, si es que
eso te hace tanto daño…ya llegara el momento en que me lo cuentes, quédate
tranquilo y vámonos a un hotel, no quiero toparme con Irene.
Se subieron a su auto y se fueron.
Yo seguía en el lago, atónito, pensado en lo
que había pasado, no podía sacar ese momento de mi cabeza, yo había violado a
mi propia hermana y lo mas probable era que ella se hubiese muerto en el
momento en que dio ese grito estremecedor. De pronto escuche una voz que dijo
mi nombre.
-Octavio sabia que estabai aquí, “huachito”…
Era la Graciela, ella se acercó a mí y me
abrazo. Yo me di vuelta y me acurruque en su pecho, ella me comenzó a acariciar
mi cabello y me dijo.
-Quédate tranquilo, yo ya se la verdad y vengo
a buscarte para que hables con Natasha…
Levante mi cabeza y la mire sorprendido.
-Como que para hablar con la Natasha… ¿ella
esta viva?
-Si mi amor…ella es la “colorina”.
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