Al salir de la ducha, sonó mi celular, era la
Graciela que me tenía noticias.
-Aló “guachito”, ¿donde estay?
-En mi casa…
-Te tengo noticias, la vieja Sara llegó…
-¿Y llegó con la colorida?
-No, pero algo hay escondió’, te parece si nos
juntamos en la noche, así te averiguo
que onda paso con la Pepa, ya po “guachon” nos tamos’ viendo entonces.
-¿Te paso a buscar a “la casona morada”?
-No pasa na’, la Berenice dijo que la señora
te tiene prohibida la entrada a la casona…
-¿¡Y por que no me había dicho nada!?
-¡Porque no te había podido ubicar
po’!...espérame donde esta el pino grande.
En la oficina, mientras mi mama se preparaba
para salir, llego su secretaria a avisarle que un joven necesitaba hablar con
ella .Atrás de ella apareció Moisés.
-Lucia, adelántate tú y dile a las señoras del
centro de madres que voy a llegar un poco tarde, ahora andate y cierra la puerta.
Ella salió y Moisés se sentó en la silla que
estaba frente al escritorio.
-Tanto tiempo sin vernos…
-Así es, supe que te ibas del pueblo.
-Quizás, todo depende de ti… supe que tu hijo
me anda buscando, ¿quiere hablar conmigo o no?
-Puede ser, ¿pero a que te refieres con eso?
-No se, si me lo encuentro talvez le cuente lo
que tu y yo sabemos…
-Nosotros tenemos un trato...gracias a mi
tienes ese bar de mala muerte.
-Si, pero el negocio no ha andado muy bien, ya
solo llegan borrachos que no tienen como pagar lo que consumen, así que a
cambio de unas lucas yo desaparezco.
-Así... ¿y de cuanto seria la cantidad?
-Quiero cien millones…
-¡Pero esa es mucha plata!...yo no tengo esa
cantidad
-Irene por favor no mientas, ambos sabemos que
en la época que tu marido fue el alcalde de este pueblo robaste muchísimo más
que la cantidad que te estoy pidiendo.
Ella miró al cielo, sonrió y se arreglo el cabello.
-Esta bien, pero quiero que te vayas y no
vuelvas mas, te hago un cheque y te vas…
-No, lo quiero en efectivo
-¡Estas loco!...esa cantidad te la puedo
cancelar en cheques…
-En efectivo o nada, si no te gusta mi oferta
yo voy, busco a Octavio y le cuento todo…
-Esta bien; dame una semana para reunir todo…
-Te doy 2 días…tómalo o déjalo, es tu decisión.
-Muy bien…en 2 días te entrego tu plata y
desapareces para siempre de mi vida.
-OK, pero quiero que tu desaparezcas de la
vida de Pablo.
-¿De Pablo?...y a ti que te importa ese
borracho ¡no me digas que aun estas enamorado de el!
Y se rió de forma irónica.
-Eso a ti no te importa…quiero que lo dejes en
paz; el ya a sufrido bastante por tu causa.
-Por favor Moisés…olvídate de Pablo, el no te
ama y nunca te ha amado, ahora con el dinero
que te voy a dar búscate un hombre guapo, que valga la pena, no un borracho que
no sirve para nada…si ya ni en la cama sirve…¿o acaso no lo has notado?
-Eres una desgraciada, ya va a llegar el día
en que pagues todo lo que has hecho…acuérdate de mi.
-Quizás… pero no vas a ser tu quien me haga
pagar, ahora necesito salir así que te voy a pedir que te vayas…
Moisés salio de la oficina y al cerrar la
puerta dijo
-No estés tan segura Irene…
En la casona morada, doña Sara conversa con
Graciela y Berenice.
-Ya cabritas, van a trabajar…estuve sacando
las cuentas y anduvieron ma’ o menos con las platas, supongo que no anduviste poniéndole
entre pera y bigote po’ Berenice…
-No diga leseras ‘eñora!!! Lo que pasa es que
la cosa estuvo re-floja
-Sóplame este ojo, no te conoceré na’ yo...vo’
tomai’ y se te sueltan los chitecos!
-Que e’ mal habla señora…
-Ya dejémoslo hasta hay no ma’, pero a vo’
Graciela, con vo’ si que quiero hablar ¡no quiero que te juntis ma’ con ese
chiquillo! ¿Entendiste?
-Señora, usted no me puede prohibir eso...afuera
del trabajo yo me puedo juntar con quien quiera.
-Mira chiquilla, teni razón, yo no te puedo
prohibir juntarte con quien querai’ afuera de la pega, pero ese cabro no te va
a hacer bien…créeme cabrita
-Y por que dice eso... ¿acaso tiene que ver
con la Pepa?
-¿Y quien nombro a la Pepa acá?...no te metai’
en leseras que vai’ a salir trasquila’
-Yo no soy na’ tan tonta señora, el día que el
Octavio apareció por la casona, a la Pepa se le desfiguro la cara cuando lo
vio, estoy segura que ella lo conocía de antes y que hay algo malo paso, eso no
me lo saca nadie de la cabeza!
-¡Ya se acabó la conversación!...Graciela
haceme caso, te lo digo por tu bien, su familia es peligrosa, sobre todo su
madre…
Ya llevaba un rato esperando a la Graciela y
no aparecía así que decidí ir a buscarla
a la casona, llegue, toque la puerta y salio a abrir la señora Sara.
-Y tu que haces aquí... ¿acaso la Graciela no
te dijo que tenis la entrada prohibida acá?
-Si, si me dijo y me gustaría saber la razón
-¡Porque yo lo digo!...yo soy la dueña de este
boliche y yo decido quien entra y quien no…así de simple.
-La verdad no me interesa entrar…necesito
hablar con la Graciela
-No puede hablar ahora, ta’ ocupa’…
-Mire señora, yo no quiero tener problemas con
usted y si es plata lo que quiere, aquí tiene
Saque unos billetes del bolsillo y se los
arroje
-Aquí tenis’…ahora llama a la Graciela.
Doña Sara tomo los billetes y me los devolvió.
-Mira chiquillo, ándate por favor o voy a
llamar a los pacos pa’ que te saquen
-¡Vo’ no sabis con quien te estay metiendo
vieja maraca!...llama a la Graciela…¡¡¡Graciela, Graciela!!!
Y comencé a gritar su nombre.
-Berenice, ¡¡¡llámate a los pacos, pa’ se
lleven a esta mierda de aquí!!!
-Esta bien, me voy pero esta me las vai a
pagar vieja culia…acuérdate de mi, voy hacer que cierren esta “gueva”.
Mi
madre se junto con Pablo para contarle sobre las amenazas que le hizo Moisés
el día anterior.
-El otro día se apareció por mi oficina Moisés
para amenazarme, me dijo que si no le doy plata le va a contar toda la verdad a
Octavio
-Pero dale lo que te pide, así nos deja
tranquilos para estar juntos
-Si, eso voy a hacer…pero, también me dijo que
te dejara de ver a ti mi amor…el esta enamorado de ti…y me dijo que ustedes
están juntos.
-¡Eso no es cierto!...el siempre ha estado
enamorado de mi, amor tu sabes que yo te amo solo a ti y que solo a ti te soy
fiel…
-Tranquilo, yo se que estaba mintiendo, pero
si alguien mas lo sabe…todos van a pensar que tu eres gay.
-Pero yo no lo soy… ¿tu lo sabes bien, verdad?
-Por supuesto mi amor, yo lo sé, pero ese maricón del Moisés se va a encargar de contarle a todo este pueblo que tú y el
han sido pareja todo este tiempo.
-¡Pero eso no es verdad!
-Tranquilízate, tu tienes que hacer todo lo que yo te diga y así vamos a poder estar
juntos para toda la vida… ¿eso es lo que quieres, verdad?
-Si, estoy dispuesto a hacer todo lo que
quieras…ahora por favor bésame y déjame hacerte el amor…
Pablo arrojo a mi madre sobre la cama del
motel en el que se encontraban y la penetro por detrás mientras ella miraba por
la ventana.